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"LA BALLENA ENTENDIÓ TODO"

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03/01/2022

Emotivo rescate: dos guardavidas lograron salvar a una ballena varada “hablándole”

Emotivo rescate: dos guardavidas lograron salvar a una ballena varada “hablándole”
Emotivo rescate: dos guardavidas lograron salvar a una ballena varada “hablándole”

Ronco (42 años de profesión) y Gustavo (22 años de profesión) son guardavidas en una playa de Cariló, y la semana pasada tuvieron una visita inesperada y decidieron salir al rescate.

Una ballena había varado cerca de la orilla del mar y con la marea en bajante, por lo que actuaron de inmediato.

Oscar vive en el balneario y cuando se levantó temprano se encontró con el sereno, quien le informó sobre la presencia de una ballena varada. “Nos dimos cuenta de que se estaba alimentando y una ola la empujó”, contó el hombre.

Inmediatamente, Oscar llamó a un amigo, también guardavidas, y luego se comunicó con una ONG, desde donde le dieron instrucciones de lo que debía hacer. El paso siguiente fue meterse en el mar.

La ballena medía “siete u ocho metros” de largo y estaba encallada a unos 150 metros del parador. “Era un colectivo”, describe Gustavo. Se colocaron los trajes de neoprene y definieron rápidamente una estrategia.

Los guardavidas no tocaron al mamífero en ningún momento. Siempre se mantuvieron a una distancia de un metro y medio, ya que con el movimiento del agua la ballena los podía llegar a aplastar. A pesar del peligro decidieron actuar porque conocen el fondo del mar en esa zona. Saben dónde pisar, saben dónde están los pozos y sabían cuál era el mejor lugar para guiarla. Su mayor miedo era que la ballena quedase boca abajo, “porque se ahoga”. 

 

 

“No llores que te vamos a ayudar, no te vamos a hacer mal, queremos sacarte. Nos tenés que hacer caso a nosotros. Esas fueron las primeras palabras que le dijimos”, recuerda Ronco: “Te avisamos cuando viene la ola, te vamos a golpear el agua y para donde te golpeamos el agua, vos tenés que venir -continúa el relato-. Entonces, cuando la ola venía, le pegábamos al agua y le decíamos ‘ahora, ahora, ahora’, y ella se hundía, hacía fuerza contra el fondo y avanzaba de a poco. Parece una boludez esto que te digo, pero es cierto”.

“La ballena hacía un sonido como el de un llanto para comunicarse. Ella solita entendió que tenía que ir para donde estaba la canaleta. Fue como cuando arreás una oveja o una vaca. Así que la llevamos hasta la canaleta, que tiene unos dos metros de profundidad, y allí pudo flotar”, detalló.

 

 

Emocionado, el guardavidas agregó: “Nosotros le hablamos y ella entendía. Le decíamos ‘vení más acá, más allá, hacé fuerza’ y ella cumplía con todo”.

Los guardavidas coinciden entre risas: “Afuera había un montón de gente que se quedó a ver. Si no estaban ellos, no nos cree nadie”.

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