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Señales a tener en cuenta

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09/11/2021

¿Sos una persona “tóxica” y no lo sabés?: estos son los rasgos que te delatan

¿Sos una persona “tóxica” y no lo sabés?: estos son los rasgos que te delatan
¿Sos una persona “tóxica” y no lo sabés?: estos son los rasgos que te delatan

 

Una persona tóxica es alguien que de forma regular realiza acciones y ha adquirido comportamientos que hieren mentalmente a los demás, afectan negativamente vidas ajenas y drenan energías. 

Y eso no es todo: la mala noticia es que existen 2 tipos de personas tóxicas.
Por un lado está la gente que es tóxica: son personas que ya tienen esa forma de ser en sus rasgos y es difícil que quieran rectificar. Y luego están los que actúan de forma tóxica: no quieren hacer daño, pero sus comportamientos y hábitos acaban hiriendo a los demás.

 

 

Acá te dejamos 9 comportamientos típicos de una persona tóxica.


-Sarcasmo: de tanto en cuanto dar un "zasca" dialéctico y rematar con una risa sardónica no está mal, sobre todo si has tenido ingenio. Pero demasiado sarcasmo se acaba convirtiendo en un veneno para oídos ajenos. Estas personas drenan energías, desestabilizan conversaciones y normalmente acaban invocando el desacuerdo o el enfado.

-Te cuesta encarar el conflicto: a nadie le gusta el conflicto y los problemas, pero son necesarios para mejorar como persona y para avanzar. Huir de lo que te dicen, cambiar de tema, enfadarte cuando te indican algo a mejorar... todo esto te acaba doliendo a vos y a los demás.

-Competís constantemente: si cada vez que alguien te comenta un problema o un logro respondés diciendo que vos sufriste (o disfrutado más), lo que significa que te estás tomando la vida como una competencia eterna. Quizás no lo sabés, pero te indignás creyendo que te están retando y por eso no podés evitar ponerte siempre por encima.

-Tratás de convencer a todo el mundo: leés un nuevo libro de autoayuda, descubrís una lección de vida que te encanta y la prodigás a los 4 vientos. Te enojás si alguien te lo cuestiona y respondés enviando por WhatsApp a diario artículos e imágenes para convencer de que siga TU forma de pensar. De nuevo, esta actitud incomoda a tus cercanos y es una táctica invasiva.

-Querés arreglar a todos y a todo:  No es malo ir al rescate de alguien de tanto en cuanto, sobre todo si hablás desde la experiencia. Lo que ocurre es que muchas veces la gente quiere ser escuchada y no arreglada como si fuera un mueble mal colocado. Explicar siempre qué deben hacer los demás puede hacerles sentir peor de lo que estaban inicialmente.

 

 

-Ordenás cambios de mentalidad cada 2 por 3: una de tus amistades está triste porque ha dejado a su pareja tras descubrir una infidelidad. Y le respondés con un "Dejá de estar triste", o "No pienses en esa persona" o "Sé más lógica". En la teoría todo esto se sostiene, pero en la realidad le estás negando emociones y eso la hace sentir socialmente inaceptable.

-Enumerás los defectos de los demás sin parar:  creés que si reunís a todos tus amigos para hablar seriamente con una amistad sobre su problema, lograrás que esta persona despierte. Pero lo único que conseguís es hundirla más, desmotivarla y avivar la frustración.

-Buscás problemas para gozar de la atención que recibís: casi cada semana tenés el gran drama del momento que explicás a todas sus amistades. Y cuando éstas te ofrecen soluciones, o las rechazás maleducadamente o te enojás. Al final, acabás siendo sinónimo de negatividad, se te hace menos caso y lo intentás arreglar con problemas más graves.

-Todo es una broma: intentar hacer reir siempre provocará que los demás teman revelarte sus molestias, o puede que se acaben enfadando porque no los tomás en serio. Si lo hacés casi siempre, meditá si se debe a que te da miedo encarar una situación presente un tanto conflictiva.