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BALNEARIO EL CÓNDOR

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03/11/2021

El loro barranquero tan amigo de la gente como el perro

El loro barranquero tan amigo de la gente como el perro
El loro barranquero tan amigo de la gente como el perro

Una familia del balneario El Cóndor se animó a contar ahora  su experiencia de los lazos afectivos que tuvieron con un loro barranquero. El punto de partida es que la villa marítima viedmense está plagada de esos ejemplares por tratarse de una de las colonias más importantes del mundo.

Relató que hace unos años, cerca del faro Río Negro sobre los acantilados, unos perros casi matan a un pichón que estaba herido y no podía volar, por lo tanto “lo recogimos y pudimos ver que tenía un ala lastimada”.

Contó que “en casa, le dimos agua y comida. Agua tomaba y tampoco comía, ni siquiera pan mojado en leche”.

Así pasó casi 15 días. Estaba flaco y triste. Sin embargo, el dueño de casa forzó con alimentos para canarios.

Apuntó que “a partir de ese momento comenzó a comer de todo. Se recuperó y me seguía por todos lados como un perro. Le crecieron las plumas y empezó a volar cerca de casa”.

 Aclaró que nunca estuvo en jaula, y cuando el dueño de casa llegaba de trabajar “volaba desde donde estaba hasta mi hombro dándome pequeños toques con su pico en mi cara en señal de alegría”.

Confesó que “nunca pensé que se podía amar un pájaro como amamos a Wilson (así lo llamaron)”, y si bien no lo admitió, la familia se basó en la famosa pelota con que el actor Tom Hank (en el film “Náufrago”) se relacionó a los gritos como único vínculo cuando vivió en forma solitaria en una isla tras la caída de un avión-correo.

El hombre sostuvo que “toda lo familia lo amó. Sólo reaccionaba por las tardes cuando alguna bandada de loros pasaba por casa”.

Sin embargo, más adelante la familia vivió un momento aciago. El loro un día voló hacia su hábitat natural para no volver nunca más.

El transitorio propietario de la mascota, reconoció que “fue la semana más triste que hemos vivido. Todos los días escuchándolo gritar y correr a ver si había vuelto. Así que el que piense que un loro no puede ser mascota le digo que se equivoca. Fue más cariñoso que un perro y lo amamos profundamente”.

El hombre guardó para sí, y omitió mencionar si alguna vez apela al grito de “¡¡¡…Wilson!!!...”, como lo hacía el actor norteamericano.