Emergencia hídrica: Agua que no has de beber, déjala cuidar
El superintendente general del Departamento Provincial de Aguas (DPA), Fernando Curetti, afirmó que no se puede ligar la crisis hídrica a una eventual escasez, pero a la vez admitió que “se deben intensificar las campañas de concientización (para el uso racional), porque estamos consumiendo más de lo que se recomienda”.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la cantidad adecuada para consumo humano (beber, cocinar, higiene personal, limpieza del hogar) es de 50 litros por habitantes/día.
A estas cantidades debe sumarse el aporte necesario para la agricultura, la industria y, por supuesto, la conservación de los ecosistemas acuáticos, fluviales y, en general, dependientes del agua dulce.
Teniendo en cuenta estos parámetros, se considera una cantidad mínima de 100 litros/habitantes-día.
El destino aplicado al agua dulce consumida varía mucho de una región a otra del planeta, incluso dentro de un mismo país. Por regla general, el consumo elevado de agua potable se da en países ricos y, dentro de estos, los consumos urbanos duplican a los consumos rurales.
Respecto de la provincia de Río Negro, para Curetti, los consumos tienen “efectos distintos en Viedma o en Bariloche”.
Reconoció ante NoticiasNet que habrá que trabajar en Bariloche para reforzar los sistemas de captación de agua de los lagos Nahuel Huapi o Gutiérrez, porque algunos arroyos no van a tener agua.
Anunció que habrá “controles especiales” por la captación de agua en Campo Grande o Cipolletti.
En ese sentido, no se descarta que se pueda hacer alguna obra sobre el río Neuquén, pero “guardamos ahí el agua (de este río) para la producción”, indicó.
Apuntó que “el objetivo es que alcance y la mirada está puesta en la temporada de riego (para la producción) por el mayor consumo”.
No habrá problemas en Viedma que es una ciudad que consume el equivalente a 600-700 hectáreas en producción agrícola-ganadera.
No obstante, Curetti se mostró partidario de intensificar las campañas de concientización por el exceso de consumo que “no tiene nada que ver con la crisis hídrica”.
Insistió en que “habrá que buscarle la vuelta” en referencia a una solución pero el exceso de consumo (por caso regar una calle de ripio o lavar un auto) genera depresiones en algunos lugares de una determinada ciudad, donde también para abastecer la demanda se producen mayores consumo de energía y desgastes de equipos de bombeo, o pérdidas en redes.