El día a día de Daniel Teramo, y sus 300 rescates de autos en la playa
Daniel Teramo es un voluntario, y mecánico, que siempre está predispuesto a ayudar tomando en cuenta la gran cantidad de incidentes que se registran en ese sector en la villa marítima viedmense, principalmente quienes se encajan con los vehículos en las amplias playas.
Como los segundos cuentan, y es posible que al auto se lo lleve el mar o se avecine la noche, y no pueda zafar de la varadura, aparece este joven.
Lleva más de dos años sacando autos encajados de la playa con un sistema que fue perfeccionando tomando en cuenta el sensible terreno que está cerca de la línea de marea
Cuando vio, años atrás, que lo venían a buscar –además por su condición de mecánico- inicialmente, probó con un crique.
Al ver que no funcionaba empleó una linga. Sin embargo, al prosperar el negocio decidió utilizar un globo y un gran “lápiz” de goma como si fuera un flotador gigante.
Ambos elementos se inflan con los gases del caño de escape del vehículo encajado.
Un domingo a las seis de la mañana lo llamaron. Ese día tuvo que bailar con la más fea. Se trataba de un jeep antiguo. Rompió todo.
El vehículo no tenía chasis y el caño de escape recortado le prendió fuego la manguera del inflable.
Esa vez, el inflable no funcionó. La sacó a la antigua, con un caño del tipo “tubbing” y haciendo palanca con las rampas hasta que despegó.
Cuenta a NoticiasNet que ahora está bien pertrechado como para seguir brindando ese servicio.
“Cuando un auto o una camioneta se encaja en la playa, aparece gente que quiere ayudar, y por ahí la buena voluntad, termina rompiendo todo porque da una mano sin saber, y pueden perder el paragolpe”, destaca reivindicando su tarea por la que cobra $ 2.000, y que complementa con su actividad en el taller mecánico.
Su trabajo ha trascendido fronteras. “Ayer –apunta- me llamaron de Cipolletti, porque una persona de esa ciudad quiere hacer lo mismo, así que estuve dando algunos consejos”.
En cuanto a sus honorarios, dice que hay gente que lo llama pero prefiere que lo ayuden otros, y “entiendo la situación económica”, pero “a veces no se dan cuenta que forzando el motor, en pocos tiempo más, la persona que se encajó está en riesgo de sufrir la rotura del embrague”.
A veces le tocan casos, que no terminan en rescatar el auto. Recientemente, quedó varado un auto de alta gama en el que se encontraba una persona discapacitada que quería sacar fotos al mar, desde cerca.
“Al final, lo saqué con cuidado porque el Mercedes Benz es todo de aluminio abajo, pero como tengo una cuatro por cuatro, lo cargué al muchacho, los llevé por los médanos hasta la desembocadura del río Negro, y pudo sacar fotos”.
En estos días, envió un mensaje por las redes sociales: “llegamos a los 300 rescates. Gracias por confiar en Taller El Cóndor. Esto nos llena de orgullo y nos sigue dando experiencia”.