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02/06/2021

Así fue el raid delictivo de la banda bonaerense tras la evasión de la U 12

La peligrosa fuga desde la cárcel del Servicio Penitenciario Federal duró poco. En cinco horas estaban tras las rejas nuevamente. NoticiasNet pudo reconstruir, paso a paso, lo ocurrido este miércoles en la ciudad.
Así fue el raid delictivo de la banda bonaerense tras la evasión de la U 12
Así fue el raid delictivo de la banda bonaerense tras la evasión de la U 12

El escape desde el penal tuvo una fórmula, pero en el fondo, un efecto poco redituable cuando cuatro peligrosos delincuentes decidieron dejar las celdas del penal viedmense.

No se descarta que algunos de ellos, tengan graves antecedentes delictivos como de cadena perpetua, entre otras causas, según trascendió luego de una fría pero acalorada jornada de miércoles.

En un electrizante despliegue de la fuerza policial, fueron detenidos en medio de ribetes cinematográficos. Para evitar daños mayores, también fue alertada la Policía Federal.

De no haber sido por el rápido apresamiento, los cuatro delincuentes podrían haber hecho estragos al estar munidos de vehículo (moto), arma y chaleco antibalas.

La inexplicable salida del predio carcelario

Fue alrededor de las 5.30. Es todavía una incógnita como hicieron para llegar casi al río donde se encuentra la Sección Canes de la Policía rionegrina.

Entre la U12 y el edificio donde están los caniles (ex usina de la ciudad), hay una distancia superior a los cinco kilómetros.

El ingreso a la División Canes

A las 7.50 irrumpieron en el inmueble golpeando a un cabo que estaba de custodia. Al parecer, los perros nada pudieron hacer por estar dentro de sus caniles.

Atan al empleado policial, y le sustraen un chaleco antibalas, y el arma reglamentaria. Posteriormente huyen en una moto. El cabo logra dar aviso.

Frenética búsqueda

Varios efectivos de la Policía rionegrina comienzan a hacer un rastrillaje. Una característica del desplazamiento los delató. En la moto robada al cabo viajaban tres, en actitud sospechosa.

Personal de la comisaría los detecta en la avenida costanera y el bulevard Ituzaingó, y los persigue.

El trío dobla con la moto por calle San Luis en contramano. En forma coincidente, un patrullero los intercepta en San Luis e Yrigoyen. Allí se produce un choque destruyendo  el paragolpes de plástico trasero del móvil policial, y los delincuentes caen al piso.

La refriega

Los delincuentes se reincorporan, y uno de ellos esgrime un arma de fuego apuntando a los efectivos actuantes.

En esas circunstancias comienzan a forcejear quedando uno de los delicuentes reducido por un efectivo encargado de calle. Es que  a escasa, una cuadra, se encuentra el Barrio de los Ministros, y allí hay vigilancia policial.

Los otros dos salen corriendo por calle San Luis en dirección a la avenida Rivadavia. Por detrás corre otro efectivo. A la altura, del semáforo del boulevard Ituzaingó, se suma otro custodio de la garita de la casa de los ministros.

En ese lugar detienen al segundo, en tanto el restante se escondió por poco tiempo debajo de un auto en Rivadavia y Sa Luis. A los pocos minutos fue sacado de allí por el personal policial.

Tensa calma e identificación

Luego de que perseguidores y perseguidos recuperan el aliento, procedieron a su identificación. Quien tenía el chaleco de la sección Canes fue identificado como Jonathan Godoy (31 años) oriundo de Ciudad Evita, partido de La Matanza.

Sus compinches son Hernán Herrera (31) del mismo partido bonaerense, y Juan Tosettis (23), domiciliado en la localidad de San Francisco Solano, partido de Quilmes.

La causa penal

El fiscal de turno de la Primera Circunscripción Judicial de Río Negro, Guillermo Ortíz, inició una causa por robo, pidió el secuestro del arma que quedó tirada en un jardín de San Luis e Yrigoyen, y el prontuario de los delincuentes.

El misterioso cuarto hombre

Mientras la policía rionegrina estaba abocada a la persecución, en medios policiales trascendió que en la evasión participó un cuarto hombre.

Cerca de las 11, se supo que fue apresado en la ruta nacional N° 3, en inmediaciones de la localidad de Villalonga. Inicialmente, se desconoce cómo logró trasladarse tan rápido, a 110 kilómetros del penal federal.