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09/05/2021

Sin fuego ya, hay que reconstruir la historia en la comisaría de Valcheta

Sin fuego ya,  hay que reconstruir la historia en la comisaría de Valcheta
Sin fuego ya, hay que reconstruir la historia en la comisaría de Valcheta

Con las cenizas en el piso, tras el incendio que destruyó el interior del emblemático edificio, esta pequeña joya arquitectónica regional debería ser sometida urgentemente a reparación tomando en cuenta el símbolo que representa.

Por caso, el escritor valchetense Jorge Castañeda ha reflejado con su pluma parte del historial.

Cuenta que “tiene una vieja historia muy rica en antecedentes de la vida social. Ocupa un pintoresco edificio construido en la década del ‘40 por el  gobernador del entonces Territorio Nacional Ingeniero Adalberto Torcuato Pagano”.

Señala, mucho antes del siniestro,  que “el edificio construido con fuertes materiales aún se conserva muy bien. Tiene dos plantas y un atractivo mirador, donde antiguos policías solían contar que en el el mismo el cabo de guardia escuchaba y respondía los silbatos con el personal que estaba de ronda”.

Recuerda que “desde hace varios años las palomas lo usan de mirador y dormitorio y también hospeda a los para algunos ‘desagradables’ murciélagos –alguno estuvo infectado de rabia- que provocan no pocos trastornos en la casa para uso del jefe de la Unidad en la parte superior del edificio”.

Rememora que “cuando pasaron por la localidad los escritores del género fantástico, como Ana María Shua, Lucía Gálvez, Carlos Gardini, Sergio Vel Hertman y otros más, tomaron fotos de la curiosa comisaría”.

Castañeda reflota, entre otras cosas, que “lo misterioso del caso es que al ser reveladas  en una salió la forma de un “platillo volante” sobre el techo y fue inspiración para la novela “El intercambiador Galáctico de Valcheta”, ingresando así la Unidad 15 a la literatura de ficción”.

Por otra parte, pone de manifiesto que “viejos empleados policiales rescatan algunos sucedidos misteriosos, sobre todo cuando antes a las doce de la noche se cortaba la luz de la vieja usina. Decían que las máquinas de escribir andaban solas, que alguien caminaba por los calabozos, que se sentían voces; pero todo en vano: con farol ‘Sol de Noche’ recorrían las instalaciones pero no había nadie, sin embargo a sus espaldas las puertas se cerraban solas para un susto mayor de los uniformados”.

Con las cenizas en el piso, tras el incendio que destruyó el interior del emblemático edificio, esta pequeña joya arquitectónica regional debería ser sometida a reparación tomando en cuenta el símbolo que representa.

Por caso, el escritor valchetense Jorge Castañeda ha reflejado con su pluma parte del historial.

Cuenta que “tiene una vieja historia muy rica en antecedentes de la vida social. Ocupa un pintoresco edificio construido en la década del ‘40 por el  gobernador del entonces Territorio Nacional Ingeniero Adalberto Torcuato Pagano”.

Señala, mucho antes del siniestro,  que “el edificio construido con fuertes materiales aún se conserva muy bien. Tiene dos plantas y un atractivo mirador, donde antiguos policías solían contar que en el el mismo el cabo de guardia escuchaba y respondía los silbatos con el personal que estaba de ronda”.

Recuerda que “desde hace varios años las palomas lo usan de mirador y dormitorio y también hospeda a los para algunos ‘desagradables’ murciélagos –alguno estuvo infectado de rabia- que provocan no pocos trastornos en la casa para uso del jefe de la Unidad en la parte superior del edificio”.

Rememora que “cuando pasaron por la localidad los escritores del género fantástico, como Ana María Shua, Lucía Gálvez, Carlos Gardini, Sergio Vel Hertman y otros más, tomaron fotos de la curiosa comisaría”.

Castañeda reflota, entre otras cosas, que “lo misterioso del caso es que al ser reveladas  en una salió la forma de un “platillo volante” sobre el techo y fue inspiración para la novela “El intercambiador Galáctico de Valcheta”, ingresando así la Unidad 15 a la literatura de ficción”.

Por otra parte, pone de manifiesto que “viejos empleados policiales rescatan algunos sucedidos misteriosos, sobre todo cuando antes a las doce de la noche se cortaba la luz de la vieja usina. Decían que las máquinas de escribir andaban solas, que alguien caminaba por los calabozos, que se sentían voces; pero todo en vano: con farol ‘Sol de Noche’ recorrían las instalaciones pero no había nadie, sin embargo a sus espaldas las puertas se cerraban solas para un susto mayor de los uniformados”.