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13/02/2021

El día que la cárcel de Viedma fue el hazmerreír del país, con la fuga de un preso en muletas

El caso Lucas Giménez Pazos y su historial de huidas de películas, trajeron a la memoria la más descabellada de todas, difícil de olvidar en la ciudad. 
El día que la cárcel de Viedma fue el hazmerreír del país, con la fuga de un preso en muletas
El día que la cárcel de Viedma fue el hazmerreír del país, con la fuga de un preso en muletas

La detención de Lucas Giménez Pazos por el robo al recaudador de estaciones de servicio, trajo a la memoria su historial de fugas de películas del Penal 1 de Viedma. Ahora el apresado se encuentra en un pabellón de la Comisaría Primera, por prevención del covid-19, por lo que por lo menos no se podrá escapar de la cárcel capitalina.

El descabellado intento de fugarse a través de un coche de bebés y todo el despliegue producido tras romper rejas con un crique, refrescaron un episodio absurdo que tuvo lugar en la cárcel de Viedma.

El 3 de noviembre de 2013 la realidad superó a la ficción. Es que el recluso Walter Leandro Castro, quien tenía su pierna derecha enyesada y usaba muletas, se escapó de la enfermería de la prisión y logró ver la luz a través de la calle.

El preso, oriundo de la localidad de Lamarque, había resultado lesionado en una pelea que se produjo adentro de la misma cárcel y para ser libre no necesitó excavar un boquete durante meses, como pasa en las películas de Hollywood.

Un custodio fue desafectado porque se olvidó de poner un candado en la entrada y se quedó mirando una carrera de autos, dejando al fugado un margen de cuatro horas para hacer lo que quisiera.

El evadido luego fue localizado en una vivienda de su ciudad natal, pero el escándalo tuvo repercusión nacional y hasta hoy en día sigue siendo motivo de conversación en las mesas familiares.