Violenta represión policial ante la protesta por el femicidio de Úrsula Bahillo
El crimen de una joven de 19 años, asesinada de varias puñaladas en la zona rural de Guido Spano y cuyo principal sospechoso es su expareja, provocó una multitudinaria movilización ayer por la noche a la comisaría local de la ciudad bonaerense de Rojas. La víctima avisó que estaba en peligro. Le hizo saber a la Justicia que su vida corría peligro. Su agresor ya tenía antecedentes, pero ninguna advertencia funcionó y otra mujer se suma al triste recuento de femicidios.
En medio de serios enfrentamientos con el personal policial, los familiares y amigos de la víctima reclamaron que existía una denuncia previa contra el victimario, que además es miembro de la fuerza de seguridad, y que hubo inacción policial durante el fin de semana, cuando la joven quiso hacer otra denuncia.
La víctima fue identificada como Úrsula Bahillo, hija de un reconocido comerciante de la zona. Luego de llevar adelante el homicidio, el hombre, Matías Martínez de 25 años, se autoinfligió heridas, pero permanecía internado fuera de peligro. Aparentemente, el victimario citó adrede a la joven al lugar donde finalmente ocurrió el femicidio.
Pedido de justicia
La noticia sobre el femicidio se dispersó rápidamente por este municipio ubicado a poco más de 200 kilómetros de la Capital y cerca del límite con Santa Fe. Con el hashtag #JusticiaporUrsulalos vecinos y seres queridos de la víctima se congregaron frente a la comisaría de Rojas para pedir Justicia por la joven. Hubo corridas, pedradas y balazos de goma. Un móvil policial que se encontraba en consigna frente a un colegio fue prendido fuego.
Un registro difundido muestra al piquete de uniformados que se encontraba parapetado en el edificio policial, siendo objeto de gritos e insultos por parte de los manifestantes. Cuando de un momento a otro comienzan a disparar sin cambiar de posición.
En ese instante, una joven intenta sacar a otra del medio y uno de los disparos impacta directamente en su rostro. La joven cae al suelo, en medio de gritos de dolor y el socorro de algunos de los y las presentes.