La Justicia declaró "legalmente" embrujada una mansión: la macabra historia
En los Estados Unidos, la mayoría de los estados tienen como requisito indispensable para las compañías encargadas de las bienes raíces que se divulguen hasta los más mínimos detalles de una propiedad o la historia que se vivió ahí dentro como asesinatos, suicidios o actividad paranormal.
En ese contexto, en el pueblo de Nyack, Nueva York, hay una mansión que fue declarada legalmente embrujada, pues tiene toda clase de pruebas que le valieron el estatus, de acuerdo con la información de Lea Monroe y Only In Your State.
El caso Stambovsky versus Ackley, mejor conocido como “Ghostbusters ruling”, se desarrolló en el Tribunal Supremo de Nueva York, División de Apelaciones, en 1991, pero su historia se remonta a muchos años antes, hasta los inicios de 1900, cuando fue construida una casa frente al mar.
A lo largo de los años fue utilizada como una casa de huéspedes y residencia familiar; sin embargo, los problemas llegaron cuando una mujer llamada Helen Ackley adquirió la propiedad y se mudó junto a toda su familia.

Entre las historias que Ackley contó a sus vecinos, destaca la inusual muerte de un joven en perfecto estado de salud que fue invitado a cenar por la familia; sin embargo, al llegar a la entrada de la propiedad se desplomó y murió de un aneurisma cerebral.
Además, los supuestos espíritus que habitaban la casa tenían la costumbre de levantarlos por la mañana con sacudidas violentas. Helen también divulgó que aprendieron a convivir con estos seres e incluso les pedía, en ocasiones especiales que no los despertaran y éstos supuestamente obedecían la orden.
Estos espíritus también anunciaban su presencia con sonidos de pasos por toda la casa, cerraban puertas y hasta dejaban regalos para los niños que habitaban el lugar o iban de visita, de acuerdo con las historias que contó a la revista Reader’s Digest, recuperadas por Lea Monroe.

Helen decidió vender la casa tras la muerte de su esposo, pero sus agentes inmobiliarios omitieron estos detalles. Una pareja decidió comprarla, pero luego de dar el primer depósito encontraron la propiedad en un tour de mansiones embrujadas. Lo anterior les llevó a pedir una devolución y la finalización del contrato por daños y perjuicios, además de tergiversación fraudulenta.
Nunca antes en territorio neoyorquino se había dado un caso parecido, por lo que ahora es retomado en muchas escuelas de derecho e incluso lo citan en otros juicios ligados a bienes raíces presuntamente embrujadas.