28/11/2020

Los miedos: atreverse a saltar

Haciendo lo que tememos, disolvemos nuestro temor. Observa tus miedos míralos de frente y abrázalos.

Los miedos: atreverse a saltar

Haciendo lo que tememos, disolvemos nuestro temor. Observa tus miedos míralos de frente y abrázalos.

Los problemas de familia, la falta de tiempo, las responsabilidades, la economía, todos esos factores podrían influir de manera negativa en nuestros planes de vida.

Miremos bien, podrían ser sólo excusas, que se esconden detrás del miedo, que nos provocan que no arriesguemos, que no alcancemos lo que anhelamos. Es cuando el miedo se coloca arriba de los objetivos.

Tenemos que estar dispuestos a fracasar, fracasar es parte del aprendizaje.   

Y si algo que no sale como esperamos, lo viéramos como que no somos nosotros, como personas, el fracaso, sino que equivocamos el modo, el camino que elegimos. Y entonces, si cambiamos el rumbo y continuamos, seguramente podremos modificarlo.

Tenemos que creer en nuestra capacidad. Convencernos que podemos ser y hacer eso que soñamos. Quitarnos la idea de que no lo lograremos.  Buscar la manera diferente de ver las cosas. Ya habrás escuchado que  "la realidad tiene mil caras", ¿no?

El miedo a dar el salto es tan incapacitante que provoca que nos estanquemos, notando como nos vamos apagando a medida que pasa el tiempo.

Podemos estar influenciado por lo que los demás esperan de nosotros. Pero aquellos que nos dicen que no lo lograremos, son en realidad los primeros que nunca lo intentaron. Podemos elegir arriesgarnos o estancarnos. Y seguiremos viviendo con el interrogante: "Y ¿si?... "Tan doloroso que nos impedirá crecer, experimentar y atrevernos a vivir y a perseguir nuestros sueños".

Si no lo intentamos sentiremos ansiedad y tendremos esa sensación de no saber hacia dónde nos dirigimos. Seguiremos haciendo las cosas en piloto automático, proyectando las heridas del pasado y repitiendo las mismas decisiones que no nos han hecho sentir bien.

Salir adelante es más sencillo cuando nos atrevemos. Aprendiendo de lo que nos va pasando y comprendiendo errores para tomar las mejores decisiones. Una vez será perseverar, otras cambiar de rumbo.

También podemos encontrarnos que se nos dificulta cambiar nuestra realidad con empeño o fuerza de voluntad. Tenemos que resolver además esos conflictos, que nos impiden avanzar. Comprender las raíces de esos malestares. Cuando esto ocurre es importante que detectemos que problemas como la ansiedad, la depresión, son efectos y para solucionarlos tenemos que abordarlos de manera diferente. 

El amor, el afecto, la empatía, la alegría, la serenidad, la bondad, la generosidad y otras, son emociones que van surgiendo como consecuencia de ir comprendiendo y resolviendo conflictos.Me gusta decir, hay que meterse en el agua para aprender a nadar". Porque hay que vivenciarlo, indagar, sentirlo. No podemos dar aquello que no tenemos, que no sentimos.

Nos pasamos la vida intentando evitar las sensaciones que consideramos "malas" o desagradables, el dolor, la pena, la soledad, la tristeza, los miedos, etc. Cuando la opción es abrazarlos, dejarlas estar, sentirlas plenamente. Abrazar el dolor para superar el dolor. Abrazar el miedo para trascender el miedo. Nos está queriendo decir algo, escuchémoslo, algo positivo nos está enseñando.

"No ignores a tus visitantes, no se quedarán para siempre, ni se irán cuando digas. No te olvides de ti mismo cuando más te necesitas". (Jeff Foster)

Si estás centrado en lo que te pasó o en aquello que supones que te va a pasar, no puedes asumir lo que de verdad puede ocurrir.

Atrévete a experimentar ese lugar intocable, tan tuyo que va más allá del pensamiento. Tu mundo se transformará en algo nuevo, creativo, colmado de posibilidades.

Hagamos un ejercicio

Toma dos hojas. En una  escribí una carta, elige a quien quieras, a los Reyes , a Dios, al Universo . Contá lo que sientas, más allá de lo que creas o pienses. Volá, soñá, sé libre, descubrí nuevas posibilidades y disfrutá. Con lujo de detalles, permitite ser vos, sin condiciones.

¿Qué harías si no tuvieses miedo?. A modo de ejemplo: Si fuera la última semana de tu vida, Si tuvieras todo el tiempo del mundo o Si no tuvieras el límite de dinero, ni del tiempo.

Luego, la otra hoja, la vas a necesitar si encontraste resistencia, dificultad en la redacción de la carta. Si te aparecen ideas negativas parecidas a: es absurdo, no puedo, me siento mal haciéndolo, no sería capaz, etc. etc. Anota las sensaciones que registres y los diálogos que vas teniendo con vos mismo/a, que te vayan surgiendo mientras escribís la carta.

Mercedes Querejeta

Psicopedagoga/Coach de mujeres

FB: mercedesquerejeta

IG: mercedesquerejeta

Cel: 2920 402376

Mail: [email protected]

 

 

 

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