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25/11/2020

De evitar el Covid19 al Barbijo Rojo, la otra pandemia en el 2020

Durante el Covid19 una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja, indica la ONU.
De evitar el Covid19 al Barbijo Rojo, la otra pandemia en el 2020
De evitar el Covid19 al Barbijo Rojo, la otra pandemia en el 2020

 

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer, la misma fue emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993 y define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

 

Para nadie es secreto que la mujer desempeña muchos roles que son pilares dentro de la construcción social, expandiéndose en muchas facetas siendo la laboral una de gran impacto, sobre todo en tiempos de confinamiento cuando las tareas del hogar se sumaron al trabajo en un mismo espacio físico.  En el marco de la fecha en Noticiasnet conversamos con Belén Scalesa, politóloga y magíster en género, responsable de la Consultora Igualdad para explorar en el 2020 cómo avanza esta temática en nuestro entorno cercano.

 

- Cuando se dice “Violencia contra la mujer” exactamente ¿De qué estamos hablando?

En primer lugar, hablamos de una problemática política dado que tiene lugar en la sociedad, que es parte de la vida en comunidad. Estamos hablando de los actos y conductas, incluidas las omisiones, que tienen como resultado daños a la existencia de una mujer. Y cuando digo “existencia” me refiero a su cuerpo, a su espíritu, a sus capacidades, a su manera de entender la vida y de vivirla, también a su desarrollo y a sus potencias. La ley 26485 habla de la base desigual de poder por la que la violencia tiene lugar. Yo prefiero hablar de subalternidad en un contexto donde todo el mundo casi todo el tiempo habla de hegemonía (incluidas las masculinidades), es decir, lo subalterno como subjetividades subordinadas. Cuando hablamos de violencia contra la mujer, estamos diciendo que en nuestra sociedad hay existencias que son menos valoradas que otras y que se están produciendo daños y pérdidas que no tienen reparación. Estamos hablando, lisa y llanamente de un problema político: de una sociedad que ve a las mujeres que resisten a la violencia como “insubordinadas”, ergo, intenta por todos los medios posibles (crueles pero también sutiles) de disciplinarla.  

 

- Desde el ámbito laboral ¿qué indicadores se manejan en Argentina en relación a la Violencia contra la Mujer?

Desde mi punto de vista, la violencia por razones de género en el ámbito laboral, es la modalidad más normalizada y menos problematizada. Más normalizada porque se acepta como parte de las relaciones laborales pero sobre todo porque no se sanciona ni se previene. Y en general viene de la mano con otros tipos y modalidades de violencia: el lugar es el trabajo y allí ocurren las violencias sexual, salarial, psicológica, simbólica, física y política, incluido el delito de trata y explotación laboral. Ser mujer, identidad feminizada o trans en el espacio de trabajo multiplica la subordinación: por la dependencia, por la jerarquía, por la necesidad del sustento económico para sí y su familia, porque de ello depende la posibilidad de tener un lugar donde habitar, por los obstáculos para acceder y luego para mantenerse. También para lograr algún tipo de crecimiento o carrera laboral.

 

El problema de la falta de diagnóstico en este caso es debido que, tanto desde el ámbito privado como desde el Estado, no se asume que el problema existe. Entonces no hay datos públicos ni diagnósticos, solo es posible acceder a algunas encuestas de organizaciones o centros de estudios. Pero lo más preocupante es que la clase política cree que al no manifestarse al respecto o maquillando de rosa el tema, el problema no existe o existe excepcionalmente. Ahora bien, parece coherente dado que el Estado es el principal reproductor de las desigualdades de género por su profunda y sólida estructura patriarcal. Con respecto a las cifras, a estas alturas y aun conociendo las que existen sobre femicidios, creo que no tienen ya ningún efecto en la opinión ni en la toma de decisiones; no obstante eso, si le preguntamos a cualquier mujer o disidencia sexual si ha sufrido acoso o violencia en el trabajo y la respuesta será afirmativa en general. Luego de cien años la Organización Internacional del Trabajo aprobó el Convenio 190, la Argentina lo ratificó por ley pero aún resta compatibilizar toda la normativa –desde la Ley de Contrato de Trabajo, la de ART, los Convenios Colectivos, etc.- ciertamente, el avance es lento y preocupante que así lo sea.

 

-Dentro del marco de Violencia hacia la Mujer ¿Cómo se manifiesta la violencia hacia las mujeres Trans?

-Considero que lo que corresponde en este caso es preguntarle a las mujeres trans cómo lo viven y las formas que han sido violentadas. Lo que creo es que hay un odio y un desprecio muy potente de base en ese tipo de violencias y por eso se despliega de maneras absolutamente crueles. 

 

El virus que ocasiona muertes en el 2020 ¿es el Covid?

 

De acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas, durante el Covid19 una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja, cifra que pone en evidencia un virus más fuerte que la misma pandemia, apareciendo nuevas formas de acoso y violencia. 

 

Fuente: ONU ( 2020) 

 

Para Scalesa, en el contexto argentino las respuestas fueron apareciendo “barbijo rojo en la farmacia, líneas de atención por whatsapp- pero la realidad es que la vida en sociedad, los rituales y la capacidad de manifestarse se vieron afectadas. Las redes de apoyo mutuo, la interdependencia entre mujeres, amigas, compañeras, es decir, el afecto es lo que contiene y los dispositivos estatales en general y por cómo operan, terminan revictimizando aunque no sea su intención. También existe un gran desgaste y escasos recursos de quienes trabajan y ponen el cuerpo y la psiquis acompañando mujeres en situación de violencia” explica. 

 


 

Políticas de Estado 

Para la especialista, en líneas generales hay avances en los Protocolos de abordaje y prevención de violencia a partir de iniciativas sindicales, en clubes de fútbol, en empresas, en universidades e incluso “hay una institucionalización del género en el Estado con apertura de oficinas que entienden los temas pero aún lejos de esa transversalización de que a las y los gobernantes les gusta tanto manifestar”, además de estos aspectos hay otros acciones al respecto como: 

 

-Profundización del Plan Ley 26485 en su segunda fase, que es la Ley de Protección Integral a las Mujeres

 

-Implementación de la iniciativa Spotlight de Naciones Unidas y la Unión Europea para erradicar los femicidios en las provincias de Buenos Aires, Jujuy y Salta.

 

-Ratificación del Convenio 190 OIT, que trata sobre la violencia y el acoso

 

-La Ley Micaela sobre capacitación en perspectiva de género para personal estatal. 

 

- En el caso de encontrarnos en una situación de Violencia contra la mujer (sea que se reciba o que la vemos en otra compañera) ¿Qué podemos hacer al respecto?-

Escuchar comprometidamente, interpretar su contexto y su capacidad de actuar, sus limitaciones y sus posibilidades de dejarse acompañar y apoyar. Armar una red de apoyo humano y contener. Informar de los dispositivos a los cuales acudir, sus derechos, los resguardos que existen pero siempre escuchando su voluntad sobre cómo continuar. Denunciar pero a sabiendas de que será largo y lento en muchos casos y que mientras tanto debe haber un espacio de contención psicológica, un sustento económico, medidas cautelares efectivas y que ningún otro derecho sea violado ni coartado en su ejercicio. Sobre todo, manifestarle que no es su responsabilidad ni su culpa lo que está viviendo. Pero todo eso tiene que ser desde un lugar de afecto y de empatía.

 

Ante cualquier irregularidad o consulta, la línea 144 ( disponible también en WhatsApp) está posible encontrar ayuda. A su vez desde  el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad tenés herramientas.

 

Especialista Consultada: Mgtr. Belén Scalesa, Consultora Igualdad, Instagram y Facebook @consultoraigualdad

 

Por: Leomarys Ñañe

Foto: Pixibay