Llegarán 22 mil trabajadores golondrinas a la provincia durante el año
En los últimos días se desató una polémica por la llegada de 4 mil tucumanos en Chimpay, como trabajadores golondrinas en la cosecha de cerezas. Pero ese número se incrementará notablemente con las demás producciones made in Río Negro.
Quien tomó la posta ahora fue Facundo Fernández, el secretario de Fruticultura de Río Negro que en los micrófonos de Radio Noticias dijo: "Estuvimos trabajando muy fuerte de manera colectiva, con todos los actores en Chimpay, desde hace varias semanas".
"Cuando terminamos la cosecha pasada la cereza estaba casi terminada y ninguno de nosotros pensó que íbamos a llegar a la próxima cosecha en iguales o en peores condiciones" indicó.
Manifestó que se hizo un protocolo específico para Chimpay y otro para el Alto Valle, ya que reúnen condiciones diferentes.
En torno a la cantidad de personas que van a arribar a la provincia, señaló: "Río Negro es la provincia del país que más migrantes recibe, porque tiene una diversidad de esquemas productivos estacionales muy intensos. Entonces, recibe alrededor de 22 mil trabajadores en total anualmente, de los cuales unos 4 mil vienen a hacer la cereza".
Ante la consulta de si no se pueden cubrir esos puestos con mano de obra local, aclaró: "Es muy difícil al ser una industria tan centralizada en una actividad estacional donde se necesita mucha mano de obra de golpe que el resto del año queda ociosa, por lo que se da de una manera natural la modalidad de trabajo migrante. La gente viene a trabajar en la cereza y cuando termina va y trabaja en contra estación, dentro del mismo país, en el cítrico" explicó.
En relación al vínculo con la Federación de Productores, precisó que hay una agenda de trabajo común con proyectos de comercialización y en el diseño de todos los créditos provinciales.
Puntualmente, sobre el reclamo de un precio mínimo sostén, argumentó que es complejo "porque si bien es cierto que la fruticultura viene de una crisis muy larga, es una situación económica a nivel mundial que muchas veces no se puede mediar desde el Estado".
Más allá de las dificultades tanto dentro del Estado como en la Cámara, destacó que hay voluntad para ponerse de acuerdo en una mirada a largo plazo.
"La crisis de la fruticultura no tiene que ver con el covid, es mucho más larga, es mucho más dolorosa y no hay que dejar de destacar nunca la nobleza que tienen los productores, al renovar las expectativas y al seguir en esto. Hay que intentar generar herramientas, como en otros lugares del mundo, para sacar cargas de los costos y empujar de una vez por todas el esquema productivo" cerró.