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19/10/2019

Se siente el boom de las barberías en la Comarca

Hoy existen al menos siete negocios de este tipo, debido a que los hombres necesitaban un espacio para mejorar su estética.
Se siente el boom de las barberías en la Comarca
Se siente el boom de las barberías en la Comarca

Por Fernando Manrique

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Fotos: Daniel Idiarte.

Las viejas barberías se renovaron en el mundo y desde hace un poco más de un año han crecido de forma exponencial en la comarca de Viedma y Patagones.

Es que hoy existen al menos siete locales que se dedican al cuidado de la estética del hombre.

Precisamente, uno de los puntos centrales de este crecimiento se debe a que los muchachos ya necesitaban un espacio en donde se les corte el pelo de forma personalizada... que no los larguen en 15 minutos y que pase el siguiente.

Además, ya se animan a otros tipos de tratamientos como darle color al cabello, exfoliaciones, mascarillas, dibujos o líneas que tienen su costado artístico y hasta cortes con fuego.

Sentirse mimados

Diego Quintero, dueño de una barbería ubicada en la Galería del Sol de la calle Buenos Aires, contó a Noticias: “Las viejas barberías se actualizaron, grandes referentes de las barberías nos han dicho eso mismo. Yo creo que los hombres también necesitábamos un lugar donde nos mimen un poquito más, tratar un poco más lo que es la barba, la limpieza del cutis, perfilado de cejas. También lo bueno de la barbería es que cuando el cliente se sienta nosotros observamos todo, lo que es su cabello, la fisonomía de su rostro y con eso tratamos de dar un buen corte como para que le quede bien al cliente”.

Amplió en ese marco: “Para nosotros sería fácil agarrarlo, sentarlo, atenderlo en 15 minutos, que se vaya y que pase el siguiente. Pero no es lo que queremos. A mí me gusta que el cliente se vaya conforme, ver que salga fachero y que vuelva por lo mismo. También nos gusta cuando el cliente trae nuevas ideas, con una foto de un nuevo corte, cambiar, que es lo que se está viendo hoy por hoy. Ya no se quedan tanto con lo tradicional o ya no se usa un corte todo un año, en un año se puede cambiar a tres estilos diferentes. El hombre, así como las mujeres, también necesitaba algo nuevo”.

Y la vinculación con el cliente es tal que “escuchamos todo del cliente, en donde trabaja, vemos cómo se viste, miramos la fisionomía del rostro y hasta le preguntamos los estilos de música que le gusta y con todo eso buscamos algo que le quede bien, que lo represente a él. Acá atendemos a deportistas, abogados, contadores, médicos, de todo y vamos viendo”.

Consultado sobre lo artístico de los dibujos y modelos que se usan, comentó: “A veces lo veo a mi compañero haciendo los dibujos free style y le digo que está como un artista en su mejor momento y siempre le damos gracias a Dios, cada cliente que llega es una bendición. Mi compañero dibuja muy bien, el otro día estaba haciendo una pluma y le dije que eso es arte. Y lo disfrutamos, veo que los chicos lo disfrutan mucho, siempre tratamos de que haya un ambiente bastante cómodo para trabajar”.

“Tanto como para un dibujo como para un corte, muchas veces los clientes vienen, se sientan y lo primero que nos dicen es ‘Fui a 500 peluquerías, quiero ver si vos me haces lo que yo realmente quiero’. Y aparentemente se sienten conformes porque después vemos que vuelven. Eso para nosotros es un lindo desafío y esperamos el día para ver si vuelven”, sostuvo.

Su compañero, Daniel Mollo, sumó: “Yo creo que creció por la moda y por las tendencias. Por ejemplo, los chicos quieren parecerse a sus ídolos, a los cantantes famosos, a los jugadores de fútbol y como las peluquerías ya no se enfocaban en lo nuevo. Ahora la barbería empezó a generar tendencia” y añadió que lo que más le piden es “una línea que imaginariamente se cruza del lateral de la cabeza hasta la ceja, es como una línea invisible que va desde la ceja hasta la nuca”.

De una silla en casa a una barbería

Emiliano Otoole, quien es propietario de un local en la calle Colón, atribuyó el crecimiento de las barberías a que “Hoy en día el hombre está cuidando más su estética, como que ya es parte de una necesidad, de los chicos más que nada. Yo siento que no es tanto por higiene sino por estética. Yo arranqué a cortar el pelo en mi casa, en una sillita, una vuelta se fue a cortar un chico que es abogado, me propuso abrir una barbería y así empezamos” y dijo que hay muy buena relación con todos sus colegas “si bien tenemos una competencia sana porque genera más barullo en el sistema”.

Contó que lo más pedido son los cortes de jugadores de fútbol, cantantes de trap o el famoso degrade, al tiempo que su idea es mudarse a un local más grande porque ya no le da abasto con la clientela.

Parece que las barberías van a contramano de la economía nacional, por suerte, debido a que mientras bajan las ventas en distintos rubros en ellas se incrementa mes a mes.

Sobre las sensaciones de quien se sienta en su silla, determinó: “La idea es lograr que el cliente siempre vuelva, tratándolo bien y haciendo el servicio que piden. Los clientes se van bastante contentos por lo general. Se da un trabajo más personalizado”.

Servicio completo por $600

Cristian Allamilla, de otra barbería en calle Saavedra, dialogó con Noticias y explicó: “En Viedma empezó a llegar la moda de las barberías con los cortes, las exfoliaciones, depilaciones de hombres y hoy en día vienen a un lugar así y se sienten cómodos porque es un único para ellos. Antes tenían que ir a una peluquería y algunos hombres no se sentían cómodos hablando de esas cosas con mujeres presentes. Ahora, un hombre tiene su lugar físico como para poder expresar y estilizarse. Tenemos turnos personalizados, acá te hacemos un corte, color, cejas, barba, exfoliación, mascarilla negra y salís totalmente renovado. Podes hacer un combo de entre 500 y 600 pesos y se pueden hacer todo. Vienen chicos y grandes”.

Sobre cómo nació el proyecto, expuso: “Esto era un centro de estética integral y de capacitación. Estuve cuatro años dando clases de barbería y de peluquería y luego dije ‘Mis estudiantes necesitan un lugar para trabajar también’. Así que los puse a trabajar conmigo, además de que ellos estudiaron acá hoy tienen un puesto laboral. Tenemos turnos para cortes, color o todo, está movido”.

Ante lo que pasa con los clientes, precisó: “Agarran y llegan de una forma en donde te piden solamente un corte, vos lo agarras y lo miras y les haces una cejas o les haces una exfoliación o mascarilla, se ven en el espejo y quedan como emocionados. Entran con una cosa y salen con otra” y calificó lo que hacen como un arte debido a que “nosotros te modelamos el pelo y te ayudamos a verte bien. Con un corte te levantamos el ánimo y con un corte malo te lo podemos bajar, en donde hacemos líneas o dibujamos ya vamos más allá del estilismo. Ahí pasamos a ser artistas, porque tenés miles de dibujos y llega un gran tiempo hacerlo. La gente cuando lo ve se emociona aunque a veces son diseños difíciles”.

Video de un corte con fuego