Luces y sombras del trading con CFD para invertir online
Sería a todas luces incorrecto decir que existe un mercado de CFDs, pero no se puede negar que se ha levantado toda una estructura comercial en torno a los contratos por diferencia. El trading con CFDs es una de las fórmulas más populares de inversión online, por mucho que haya países en los que sea prácticamente imposible operar con contratos por diferencia.
Los organismos enfrentados a los brókeres que ofertan contratos por diferencia responden a una cosmovisión clásica del universo bursátil. Lo que sube, baja; pero solo genera beneficios potenciales en las subidas, en una suerte de ‘vis viva financiera’. La venta de CFDs vino a romper esta ley de la ‘física bursátil’, ya que su principal virtud es la posibilidad de aprovechar las caídas de los mercados.
Desde esta perspectiva, los CFDs son como los dragones de Daenerys, ofreciendo un nuevo mundo a los minoristas. En realidad, se trata de un escenario paralelo al que manejan los peces gordos de las finanzas. Al final, son los grandes capitales los únicos que se pueden permitir el lujo de entrar a los mercados ‘reales’, que demandan grandes cantidades de dinero para operar.
En cualquier caso, la llegada de los contratos por diferencia a mediados del siglo XX abrió una ventana a la revolución del ‘retail financiero’. Cierto que los CFDs son productos difundidos por market makers, y que la inmensa mayoría de los minoristas que los usan no operan directamente en los mercados, pero nadie puede negar que han abierto el sector financiero a todo tipo de perfiles.
Obviando el auge de Internet y el desarrollo exponencial de las TIC, la democratización de los mercados financieros ha sido posible, en parte, gracias a los CFDs y otros derivados. Operando con contratos por diferencia se abaratan los costes de las operaciones y, lo más importante, no es necesario poseer el activo y se puede aplicar a prácticamente cualquier instrumento.
Acciones, materias primas, divisas… Los CFDs admiten de todo, y con un apalancamiento muy atractivo. De hecho, la razón de ser de los contratos por diferencia es ofrecer una proporción mucho mayor entre el capital y el crédito. La cuestión es que ahí radica también el talón de Aquiles de los CFDs: su rentabilidad es mayor, pero el riesgo también.
Ciertamente, obtener una rentabilidad alta con un capital bajo es sinónimo de riesgo extremo. Esta ecuación solo es posible con apalancamientos elevados que, aunque multiplican las ganancias significativamente, también generan pérdidas considerables. En este sentido, los minoristas son los que están más expuestos. Al menos, eso indican las estadísticas.
Los estudios más agresivos aseguran que el 90% de los inversores no profesionales pierden dinero con los CFDs. Una realidad poco estimulante que ha llevado a Estados Unidos a vetarlos y a la Unión Europea a restringirlos. En algunos países comunitarios, incluso se baraja la idea de prohibir su publicidad, equiparando las operativas con contratos por diferencia a los juegos de azar.
La intención es no lanzar este tipo de productos a toda la audiencia, dirigiéndolos a perfiles específicos: traders intradía con una gestión del riesgo impecable. Los CFDs no están pensados para operaciones a medio y largo plazo. Los costes overnight minarían cualquier resultado y el estrés de monitorear constantemente una operación es psicológicamente inasumible.
Con todo, los CFDs no son armas demoníacas. Para un trader preparado, un CFD es una buena forma de invertir online. Cuando menos es una herramienta mucho más lucrativa que otras vías, gracias al apalancamiento y la bidireccionalidad. Pero todo el mundo no está preparado para recorrer la autopista de los mercados a la frenética velocidad de los derivados.
Un niño de 12 años puede pasear en bici por el parque sin problemas, pero no se le pone al volante de un camión cisterna a 100 kilómetros por hora. Siguiendo el paralelismo, para manejar CFDs hay que saber montar en bici, en moto, manejar un coche y prepararse a fondo para subir a la cabina de un camión. Para aprovechar el potencial de los contratos por diferencia, hay que prepararse.
Para obtener beneficios operando con CFDs, lo ideal es comenzar con cuentas de demostración, e ir desarrollando una estrategia sostenible. Una estrategia que debe incluir medidas elementales, como la colocación oportuna de los stops y los takes. Y es que, además de saber cuándo entrar, lo más importante es saber cuándo salir, se gane o se pierda.