Beneficios del juego colaborativo en la infancia
El juego como herramienta didáctica nos puede ayudar a educar con valores y a su vez se convierte en una excelente forma de promover estrategias para desarrollar habilidades sociales de cara a la adultez.
El juego colaborativo
El juego colaborativo o cooperativo es propuesta que se desarrolla en un ambiente distendido y amable donde todos los niños tienen la misma la posibilidad de participar ,sin dar lugar a la exclusión o discriminación, donde cada cual aporta sus habilidades.
Gracias a estas características, son muchos los beneficios del juego colaborativo en la infancia. Tanto a corto plazo, para dar lugar a un entorno educativo constructivo, como a largo plazo, para potenciar aptitudes de interacción social positivas.
1. Sensibilización, respeto y solidaridad
La empatía es uno de las valores que practica este tipo de juegos colaborativos, buscando la sensibilización y el respeto por sus compañeros.
En primer lugar, el juego colaborativo se basa en los principios de respeto y solidaridad. De este modo, se pretende inculcar la sensibilización de una manera lúdica para así luchar contra la discriminación tan habitual hoy en día. Esto puede ser también una estrategia para prevenir el acoso escolar o bullying.
2. Cooperación y trabajo en equipo
El juego colaborativo integra a todos los participantes y los invita a ayudarse entre ellos. De hecho, para resolver el juego es imprescindible buscar la manera de trabajar en equipo. En ningún caso se conseguiría ganar individualmente como en la mayoría de juegos, pues se enfrentan todos juntos a un elemento externo.
De este modo, los niños aprenden a valorar las aptitudes especiales de cada uno de ellos y a sumarlas. En este sentido, por ejemplo, si a un niño se le dan bien las matemáticas pero no el deporte, no se lo excluirá por no ganar una carrera, sino que se le encargará alguna tarea relacionada con las cuentas.
3. Comunicación
Para realizar este tipo de juegos es necesario que los niños se comuniquen entre ellos, potenciando este tipo de habilidades sociales.
Para solucionar las pruebas o retos que presente el juego, también será imprescindible establecer una buena comunicación. De este modo, todos los niños potenciarán su capacidad para expresarse y manifestar su opinión.
Al mismo tiempo, todos ellos aprenderán a escuchar a sus compañeros. Con esta estrategia se busca equilibrar a aquellos niños que no hablan con otros que mantienen una conversación constante. Se busca así una igualdad de oportunidades entre ellos.
4. Resolución de conflictos en el juego colaborativo
Mediante el juego, los niños todavía no saben que están aprendiendo a resolver conflictos. ¿Qué se puede hacer cuando no podemos solucionar un problema por nosotros mismos? ¿Cómo podemos pedir ayuda? ¿De qué manera podemos colaborar?
El primer paso consiste en aprender a expresar la necesidad de resolver el conflicto. De este modo, ellos comprueban la efectividad de esta estrategia para luego transportarla a otras situaciones en clase o en el recreo. Del mismo modo, aprenderán a llevarlo al ámbito familiar y, cuando sean adultos, al entorno laboral.
5. Autoestima y autoconfianza
Los juegos colaborativos entrenan la confianza y autoestima de los niños, practicando la enseñanza en valores.
Mediante esta actividad, aprenden que ellos cumplen una función imprescindible como parte del grupo para lograr el objetivo. Incluso pueden descubrir talentos propios que no conocían gracias a la observación de sus compañeros.
El juego colaborativo es, sin duda, una herramienta pedagógica ideal para introducir en el entorno educativo. Los niños son esponjas que absorben todo lo que ven. De este modo, van a integrar de una manera muy espontánea y natural todos estos valores que cada vez es más necesario proteger.
Foto: Pixibay