La Epilepsia, signos, síntomas y cómo actuar ante un ataque
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso en el que aparece una actividad anormal en la corteza cerebral, que provoca convulsiones repentinas y pérdidas de consciencia.
Muchas personas que padecen epilepsia tienen más de un tipo de ataque y pueden padecer también otros síntomas neurológicos.
Tener epilepsia y sufrir convulsiones puede afectar gravemente la seguridad personal, así como las relaciones, la vida social, el trabajo, la conducción y mucho más.
Para considerar epiléptico a alguien, los ataques deben repetirse con cierta frecuencia (ataques recurrentes). La epilepsia tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del cerebro; por esta razón, se trata de una afección neurológica.
Dicha afección no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental. Algunas personas con retraso mental pueden experimentar ataques epilépticos, pero tener estos ataques no implica necesariamente el desarrollo de una deficiencia mental.
Causas de la epilepsia
Las causas de la epilepsia pueden ser de diversa índole, pueden estar relacionadas con una lesión cerebral, pueden ser congénitas o hereditarias, pero a menudo la causa es completamente desconocida.
Causas hereditarias: se heredan genéticamente.
Causas congénitas: Tumores cerebrales. Lesiones de desarrollo intrauterino. Malformaciones vasculares. Síndromes neurocutáneos (neurofibromatosis, Sturge-Weber, esclerosis tuberosa). Anomalías cromosómicas (Síndrome de Down, Síndrome de Angelman). Trastornos congénitos del metabolismo (aminoacidurias, leucodistrofias). Miopatías congénitas. Epilepsias mioclónicas.
Causas adquiridas: Traumatismos. Lesiones postquirúrgicas. Lesiones postinfecciosas (secuela de meningitis bacteriana o encefalitis viral). Infarto y hemorragia cerebral. Tumores (astrocitomas, meningiomas, oligodendrogliomas). Esclerosis del hipocampo (del lóbulo temporal). Tóxicos (alcohol y otras drogas). Enfermedades degenerativas (demencias y otras). Enfermedades metabólicas adquiridas.
Los síntomas de la epilepsia
El principal síntoma de la epilepsia son las convulsiones, también llamadas crisis epilépticas. Pero existen otros síntomas de la epilepsia menos conocidos que son: mareos, dificultad para hablar, sensación de desconexión con el entorno, rigidez muscular, etcétera.
Las convulsiones generalizadas
En este tipo de convulsiones participan todas las áreas de la corteza. También se conocen como convulsiones de gran mal.
-La persona que experimenta un ataque de este tipo puede gritar o hacer algún tipo de sonido, tensarse durante varios segundos y luego presentar movimientos rítmicos de los brazos y las piernas.
-Los ojos generalmente permanecen abiertos.
-La persona puede parecer que no puede respirar y su piel se volverá azul.
-Esto puede ir seguido por un período de respiraciones ruidosas y profundas.
-La conciencia vuelve de forma gradual y la persona puede sentirse confundida durante algún tiempo, que pueden ser minutos u horas.
-La pérdida de orina es también habitual.
Las crisis parciales
Aquí sólo una parte del cerebro está involucrada en la crisis, por lo que sólo una parte del cuerpo se ve afectado. Dependiendo de la parte del cerebro que presente una actividad eléctrica anormal, los síntomas podrán variar.
-Si la parte del cerebro que controla el movimiento de una mano es la que está involucrada, entonces sólo la mano puede mostrar movimientos rítmicos o bruscos.
-Si son otras áreas del cerebro las que están involucradas, los síntomas podrían incluir sensaciones extrañas como una sensación de saciedad en el estómago o pequeños movimientos repetitivos como tocarse la ropa o hacer ruido con los labios, por ejemplo.
-A veces la persona con una convulsión parcial presenta un aspecto aturdido o confundido. Esto puede ser síntoma de una convulsión parcial compleja. El término complejo lo utilizan los médicos para describir a una persona que está entre el estado de alerta completa e inconsciente.
Las crisis de ausencia
Este tipo de crisis afectando a cerca de dos de cada 1.000 personas, las crisis de ausencia (anteriormente llamadas convulsiones de ”petit mal”) son causadas por una actividad eléctrica anormal e intensa en el cerebro.
Normalmente las células nerviosas del cerebro o neuronas se comunican a través de señales eléctricas diminutas. Pero con una convulsión, estas señales se vuelven anormales. Las convulsiones pueden afectar a una parte aislada del cerebro o pueden implicar una actividad anormal en todo el cerebro (llamadas crisis generalizadas). Las crisis de ausencia son una forma de convulsión generalizada.
Habitualmente este tipo de convulsión dura entre 10 y 30 segundos. La persona, normalmente niños entre 5 a 15 años, detiene bruscamente lo que está haciendo (caminar, leer, etc.) y parece “mirar hacia el espacio”. Las crisis de ausencia rara vez causan una verdadera convulsión en la que la persona se cae o presenta movimientos bruscos. A pesar de perder la conciencia brevemente, la persona se recupera por completo, sin signos de confusión u otros efectos nocivos.
Estas “ausencias” pueden ocurrir con poca frecuencia o varias veces en una hora. En los niños, las crisis de ausencia pueden interferir con el aprendizaje y son a menudo mal interpretadas como soñar despierto o falta de atención. Una cuarta parte de las personas que tienen ataques de ausencia con el tiempo desarrollan crisis generalizadas. La gran mayoría de los niños, sin embargo, superan las crisis con la edad.
Cómo actuar durante un ataque
En caso de presenciar un ataque epiléptico, es importante tener en cuenta lo siguiente para poder ayudar:
-No mover a la persona del sitio.
-No introducir nada en la boca.
-Evitar si es posible que se golpee la cabeza.
-Solo en casos puntuales es necesario ir a urgencias:
si es una mujer embarazada;
si existe un traumatismo importante;
si tiene varias crisis y entre una y otra no recupera la conciencia o si una crisis dura más de 5 minutos, ambos casos serían un estatus epiléptico (una crisis convulsiva que dura más de 30 minutos o más de dos crisis convulsivas sin recobrar la conciencia), lo cual es muy peligroso.
-En la fase tónica de una crisis no se respira debido a una contracción de todos los músculos del cuerpo. El oxígeno que hay en el cuerpo va a los órganos vitales; por ese motivo los labios y orejas pueden presentar cianosis. Esto no es peligroso, siempre que no se trate de un estatus epiléptico.
Prevención
Muchos casos de epilepsia secundaria a traumatismos se pueden prevenir haciendo uso de los cinturones de seguridad en los vehículos y de cascos en las bicicletas y motos; poniendo a los niños en asientos adecuados para coches y, en general, tomando las medidas de precaución necesarias para evitar traumatismos y daños en la cabeza. Seguir un tratamiento después del primer o segundo ataque también puede prevenir la epilepsia en algunos casos. Unos buenos cuidados prenatales, incluyendo el tratamiento de la tensión alta e infecciones durante el embarazo, pueden prevenir daños cerebrales durante el desarrollo del bebé, que conduzcan a una posterior epilepsia u otros problemas neurológicos.
El tratamiento de enfermedades cardiovasculares, tensión alta, infecciones y otros trastornos que puedan afectar al cerebro durante la madurez y la vejez también puede prevenir muchos casos de epilepsia en adultos. Por último, identificar los genes implicados en muchos trastornos neurológicos puede ofrecer oportunidades para un estudio genético y un diagnóstico prenatal que puede prevenir muchos casos de epilepsia.
Fuente: psicoactiva.com/blog/