Las lluvias ponen a prueba la regulación de los ríos y ponen bajo la lupa el fenómeno en la Patagonia
El secretario de Operaciones y Fiscalización de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Horacio Collado, dialogó con Radio Noticias y brindó detalles sobre el operativo de contención de los ríos Negro, Limay y Neuquén ante las intensas lluvias registradas en la región.
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Consultado al respecto, Collado explicó que “el fenómeno climático actual resulta inusual para la cuenca del Comahue, debido a que las precipitaciones provienen del este y no del Pacífico, como ocurre habitualmente”. Y añadió que “la persistencia de las lluvias impidió reducir con mayor anticipación los niveles de los embalses, que deben conservar una reserva para poder regular eventuales crecidas”.
Por tal motivo, explicó que “lo que se ha decidido es ir descargando de a poco los embalses del río Neuquén, particularmente los complejos de Portezuelo Grande y El Chañar”. La medida busca mantener capacidad disponible para afrontar nuevas precipitaciones sin generar inconvenientes aguas abajo.
Según detalló, “el caudal del río Negro se ubicaba en torno de los 850 metros cúbicos por segundo y podría alcanzar los 1.100 o 1.200 metros cúbicos por segundo durante los próximos días”. Aunque se trata de valores superiores a los registrados en los últimos años, el funcionario aseguró que no representan un riesgo para las áreas urbanas.
“No estamos en una situación riesgosa, sí de prevención”, afirmó Collado, quien destacó que “la cuenca cuenta con una red de más de 150 estaciones meteorológicas” y que “este sistema permite monitorear en forma permanente las condiciones climáticas y anticipar posibles crecidas provenientes tanto de la cordillera como del Atlántico”.
Zonas que requieren mayor atención
De todos modos, el funcionario advirtió que “las principales áreas que podrían verse afectadas se encuentran en sectores del Alto Valle, especialmente entre Cinco Saltos y Cipolletti”. También mencionó “los barrios Costa Norte y Labraña, ubicados en las cercanías del río Neuquén”.
En esos sectores, explicó que “el riesgo se relaciona con la ocupación de zonas próximas a la línea de ribera, además de las dificultades vinculadas con el drenaje de las aguas pluviales”.
Collado remarcó que “algunos asentamientos se desarrollaron durante períodos prolongados de sequía, cuando el bajo nivel del río llevó a que determinadas áreas fueran utilizadas para actividades productivas o incluso para la instalación de viviendas”.
A partir de esta situación, expresó que “si pasamos los 600 metros cúbicos por segundo en el río Neuquén, puede haber afectaciones en áreas urbanizadas que fueron mal concebidas y que están casi dentro de la línea de ribera”, explicó.
No obstante, aseguró que “existe una coordinación permanente con los municipios y los organismos de Defensa Civil para adoptar medidas preventivas en caso de que sea necesario incrementar las erogaciones”.
La importancia de regular los embalses
Collado aclaró que “la regulación de los embalses no implica retener indefinidamente el agua”. Por el contrario, sostuvo que “es necesario realizar descargas graduales para evitar que los reservorios alcancen niveles que puedan comprometer su capacidad de respuesta ante una nueva tormenta”.
Al respecto, señaló que “regular es regular, no es acumular y no largar el agua. Hay que descargarla porque, si llenamos los embalses y no los desocupamos en la medida necesaria, cuando viene otro evento se corre el riesgo de que sean sobrepasados”, explicó.
En ese sentido, consideró que “la infraestructura existente ofrece una ventaja significativa respecto de otras regiones del país que no cuentan con la misma capacidad de almacenamiento y regulación”.
Consultado sobre la necesidad de avanzar con proyectos como Chihuido I, Chihuido II, Rayoso y La Invernada, Collado sostuvo que “una mayor capacidad de almacenamiento permitiría mejorar la seguridad hídrica y energética de la región”.
En este orden, señaló que “en general, toda mayor cantidad de acumulación de agua a través de embalses es buena: sirve para regular crecidas, generar energía, garantizar el abastecimiento para consumo y sostener el riego”, indicó.
Sin embargo, también advirtió sobre la pérdida de agua por evaporación. Según explicó, “los embalses de los ríos Limay y Neuquén representan una evaporación promedio de aproximadamente 130 metros cúbicos por segundo durante el año”.
Aun así, consideró que “nuevas obras serían especialmente importantes para el río Neuquén, que actualmente cuenta con una única estructura de regulación. El Limay está bien regulado, pero el Neuquén tiene una sola obra. Sería muy bueno contar con otras”, concluyó.
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