2026-09-09

Ocho vainas en la calle y Dermotest negativo: se define la suerte del acusado de disparar a la Policía

La reconstrucción del tiroteo y la persecución nocturna llegó a su etapa decisiva en los tribunales.

Luego de dos jornadas en las que declararon más de una decena de testigos, finalizó este miércoles el juicio contra un hombre acusado de haber efectuado disparos al aire y, en el marco de una persecución, también contra policías.

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La Fiscalía sostuvo que la prueba producida permitió acreditar la autoría del imputado y solicitó un veredicto de culpabilidad, mientras que la Defensa Pública afirmó que no se alcanzó el grado de certeza necesario para una condena y requirió su absolución.

La instancia de hoy comenzó con la declaración de la última testigo prevista. Fue la Fiscalía la primera en explicitar su postura. El equipo compuesto por Paula de Luque y Pablo Peralta sostuvo que logró determinar la verdad de los hechos a partir de prueba lógica, coherente y científica "indiscutible y producida de manera transparente”.

Dijeron que los testimonios del personal policial permitieron reconstruir de manera coincidente la secuencia de hechos, que se inició luego de que la policía recibiera una alerta por detonaciones que los llevó hasta el lugar. Allí observaron a dos personas, una de ellas disparando al aire. Ante la voz de alto, ambas comenzaron a correr y se inició una persecución durante la cual uno de ellos volvió a efectuar disparos esta vez contra el personal.

La acusación señaló que uno de los agentes se encontraba a una distancia aproximada de entre 10 y 15 metros y reconoció al imputado como quien efectuó los disparos.

Otro de los ejes del alegato fiscal estuvo relacionado con la prueba balística. Se recolectaron ocho vainas servidas calibre 9 milímetros y el análisis pericial determinó que todas presentaban características compatibles con haber sido disparadas por una única arma. Vinculó este resultado con el cargador y los cartuchos encontrados posteriormente en una mochila recolectada en cercanías de la ventana del departamento en el que se recluyó el imputado.

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También hizo referencia a la pericia de odorología forense practicada sobre dichos elementos, que arrojó resultados positivos al ser cotejados mediante el trabajo de tres canes entrenados.

La acusación abordó además uno de los puntos centrales planteados durante el debate: el resultado negativo del estudio de residuos de disparo efectuado sobre las manos del imputado. Destacó las explicaciones de especialistas acerca de la volatilidad de esos residuos y de las circunstancias que pueden provocar su disminución o desaparición, entre ellas el lavado, el roce con prendas y el transcurso del tiempo.

En ese sentido, la Fiscalía sostuvo que entre la persecución y la detención transcurrió un período de 35 minutos durante el cual el acusado permaneció dentro de un departamento y consideró que ese lapso debía ser valorado al interpretar el resultado ya que “tuvo la audacia necesaria para higienizarse antes de entregarse”, enfatizó.

Finalmente, respecto a la declaración de la única testigo de la Defensa presente hoy, destacó el vínculo entre la mujer y el imputado a través de la pareja de este último y marcó diversas contradicciones en su versión. Luego pidió que se condene al hombre como autor de los delitos de portación ilegal de arma de guerra, abuso de armas y resistencia a la autoridad agravada.

La Defensa Pública estuvo compuesta por María Paz Alvarez y Adrián Zimmermann, quienes plantearon, en primer término, dudas acerca del reconocimiento efectuado por los agentes. “No fue tal el reconocimiento inequívoco que mencionó la Fiscalía”, sostuvieron. Señalaron que los agentes habían ingresado al barrio con información previa sobre la identidad de una de las personas buscadas y cuestionaron que pudiera considerarse esa identificación como un elemento suficiente para establecer la autoría.

Uno de sus principales argumentos estuvo relacionado con el estudio de residuos de disparo. La Defensa señaló que la muestra fue tomada dentro del plazo previsto y bajo custodia policial y que el resultado fue negativo. Agregó que la posibilidad de que el acusado se hubiera lavado las manos, cambiado de ropa o eliminado los residuos no puede darse por acreditada únicamente a partir de hipótesis.

También cuestionó la investigación vinculada con el arma, que no fue encontrada durante aquella noche ni en los allanamientos posteriores.

Otro tramo del alegato estuvo destinado a la pericia de odorología forense, que cuestionó como prueba de cargo. Señaló que los elementos fueron encontrados en un sector de circulación y planteó que el resultado de esa técnica, aun considerado como indicio, no permite por sí mismo determinar quién efectuó los disparos.

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Finalmente, sostuvo que durante la investigación se adoptaron decisiones dirigidas a confirmar una hipótesis inicial y cuestionó que determinadas medidas no se hubieran realizado respecto de la otra persona involucrada en el procedimiento.

La Defensa afirmó que persisten dudas respecto de la identificación y la autoría y requirió la absolución. Luego de ello, habló el acusado, quien manifestó su inocencia.

El veredicto del Tribunal, integrado por los jueces Marcelo Alvarez, Marcelo Chironi e Ignacio Gandolfi, se conocerá el martes próximo.

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