2026-09-08

Se reencontraron después de años, ella lo siguió llamando “papá” y le reconocieron el vínculo

Fue una historia de separaciones y reencuentros que pudo reunir el Poder Judicial en Viedma.

Cuando era niña, una mujer de Viedma quedó durante un tiempo al cuidado de una familia solidaria y luego regresó con su familia de origen, ya que su madre biológica así lo requirió. Años más tarde se reencontraron y el hombre que integraba aquella pareja decidió adoptarla. La pareja que la recibió en su casa le preparó una habitación y la incorporó a su vida familiar. La niña los llamaba “mamá” y “papá”.

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Tiempo después, su madre biológica manifestó su intención de reunir a sus hijos y la niña regresó con ella. La familia solidaria perdió el contacto por recomendación de los equipos que intervinieron en el proceso, quienes procuraron restablecer el vínculo con la familia de origen.

Años más tarde, sus caminos volvieron a cruzarse en Las Grutas. Ella ya era adulta, tenía esposo e hijos y estaba en un camping donde aquel hombre trabajaba como encargado. Él se había separado de su pareja y había formado otra familia. Sin embargo, según el relato incorporado al expediente, cuando ella lo vio, lo llamó “papá”. Se abrazaron y, desde entonces, retomaron el vínculo.

La relación se extendió al resto de la familia. Una hija del hombre declaró que considera a la mujer como su hermana y contó que ambas familias mantienen un trato frecuente. Otras testigos también describieron el vínculo entre ambos como una relación de padre e hija. La prueba incluyó fotografías de distintos momentos que compartieron desde la infancia de la mujer hasta su adultez, entre ellos, cumpleaños, reuniones familiares y un acto de graduación.

Ambos acudieron al Poder Judicial y solicitaron la adopción plena. El Código Civil y Comercial de la Nación admite, de manera excepcional, la adopción de una persona mayor de edad cuando existió posesión de estado de hijo durante la minoría de edad y esa circunstancia quedó fehacientemente comprobada.

Al valorar los testimonios, las fotografías y el resto de la prueba, la jueza de Familia de Viedma consideró acreditado que ambos construyeron un vínculo de padre e hija desde la infancia de la mujer y que esa relación continuó durante su vida adulta. En consecuencia, hizo lugar a la adopción plena solicitada.

La mujer también pidió dejar de utilizar el apellido de su progenitor biológico. Explicó que ese apellido le provocaba dolor, que no se sentía identificada con él y que deseaba llevar el de su padre adoptivo. El fallo analizó el planteo de acuerdo con las normas que regulan el apellido en la adopción plena y el derecho a la identidad.

La sentencia hizo lugar a la demanda en todos sus términos, otorgó la adopción plena de la mujer adulta y dispuso la supresión de su apellido de origen y su remplazo por el de su padre adoptivo, conforme a la petición que presentó ante el Poder Judicial.

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