ECONOMÍA
Consejo del Salario Mínimo: no se llegó a un acuerdo y el Gobierno definirá el nuevo monto
La reciente reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil culminó sin el consenso esperado entre los diferentes sectores involucrados. Los representantes sindicales, agrupados en la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos CTA (Central de Trabajadores Argentinos), decidieron abandonar las negociaciones al entender que la propuesta presentada por el sector empresario era insuficiente para las necesidades de los trabajadores.
En su lugar, dejaron al Gobierno argentino con la responsabilidad de determinar el nuevo monto del salario mínimo a través de un decreto.
La oferta de las empresas proponía un aumento del salario escalonado que iniciaría con un 1,8% en septiembre y continuaría con incrementos del 1,7% mensual hasta llegar a $468.000 en abril de 2027. Esta propuesta contrastó fuertemente con las aspiraciones de los sindicatos, que exigen que el salario no sea inferior a $911.202, alcanzando eventualmente $993.300 en diciembre de 2026. Esta cifra es vista por las organizaciones obreras como una forma de resguardar el poder adquisitivo ante la inflación y garantizar una vida digna para los trabajadores.
El dirigente Cristian Jerónimo se manifestó firme en su postura, al recalcar que la oferta empresaria de $468.000 era "irrisoria" y carecía de sentido frente a la situación económica actual. Con este argumento, los sindicatos se posicionaron en contra de validar una propuesta que consideran inviable, esperando que el Ejecutivo nacional asuma la responsabilidad de establecer pautas que resguarden los intereses laborales de los trabajadores.
Otro ángulo de crítica vino de la mano de la modalidad de negociación. La CGT y las CTA reclamaron que estos encuentros vuelvan a realizarse de manera presencial, en vez de mantener el formato virtual. Argumentaron que las discusiones de tal magnitud no deberían manejarse tras pantallas, sino en un ámbito que permita el diálogo social tripartito, involucrando activamente a los trabajadores, empleadores y el Estado. Dejaron en claro que esta queja fue vista con seriedad por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El panorama sigue generando tensión en el entorno laboral argentino. Los líderes sindicales no desestiman la posibilidad de nuevas asambleas y discusiones internas para reorganizarse y retomar las tratativas de manera que se logre un acuerdo equitativo.
En última instancia, la administración nacional volverá a tener la última palabra, ajustándose a una metodología de laudo como ya hizo previamente, para definir el nuevo piso de salarios, impactando directamente en trabajadores y en el esquema de prestaciones de desempleo vigentes.