HECHO EN VIEDMA
Perdió todo en un incendio, pero renació de las cenizas con su proyecto de grabado láser
Adrián Zamorano, un emprendedor de la capital rionegrina, enfrentó el desafortunado incendio de su taller de carpintería el año pasado, que destruyó por completo su lugar de trabajo y herramientas. Sin embargo, lejos de rendirse, encontró una nueva oportunidad para reinventarse con un emprendimiento innovador dedicado al diseño, corte y grabado láser en materiales como madera, cuero y piedra.
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En diálogo con Hecho en Viedma, para NoticiasNet, Zamorano explicó cómo ocurrió la tragedia y señaló que “fue básicamente un cortocircuito o algo similar que provocó el fuego. En ese incendio perdí todo, hasta la estructura misma del taller, no quedó nada utilizable”.
Tras ese duro golpe, decidió apostar por una nueva modalidad artesanal, combinando tecnología y creatividad. Al respecto, señaló que “lejos de rendirme lo que hice fue comprar una máquina de grabado láser. La herramienta hace lo que uno le pide, pero el valor está en el toque personal, en lo artesanal”, explicó.
Además, contó que tuvo el apoyo de su hijo, diseñador gráfico, y otros colegas para aprender a manejar programas y técnicas de diseño que le permitieran desarrollar sus productos.
El nuevo emprendimiento mantiene el nombre “3_pulgadas” y comenzó con artículos sencillos para ganar experiencia, como llaveros inspirados en la expedición del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que descubrió la “estrellita culona”. La propuesta se amplió incluyendo recuerdos de Viedma, imanes para heladeras, cartelería y placas conmemorativas para instituciones educativas, utilizando materiales variados como cuero y una mezcla que simula piedra.
Por otra parte, Zamorano destacó que “soy parte del Colectivo ArteSano, que reúne cerca de 220 integrantes con distintas habilidades” y que “Juntos participamos en ferias y eventos para mostrar y comercializar nuestros productos, impulsando así una economía popular que sostiene a muchas familias”.
El emprendimiento lleva aproximadamente un año en funcionamiento, desde agosto pasado, después del incendio ocurrido en junio. En este orden, al ser consultado por la comercialización, Adrián mencionó que “vendo en ferias, pero también hace poco tiempo hice una suerte de alianza con un supermercado del barrio San Martín llamado “Normy” donde pueden conseguirse todas mis creaciones”.
Además, afirmó que “estoy evaluando fortalecer la presencia en redes sociales, pese a que no soy experto en el área” y añadió que “lo distintivo de lo que hago yo con respecto a otros trabajos es que a mí me gusta mucho trabajar por capas. O sea que casi todas las piezas que hago tienen por lo menos dos capas, lo que genera un relieve y un armado distinto”.
Según explicó, “hay piezas que, por ejemplo, en una superficie de 10 cm por 10 cm tengo más de 40 piezas que yo las corto, las pinto por separado y después las armo como si fuera un rompecabezas”.
Finalmente, subrayó la importancia de contar con un espacio físico protegido y permanente para los artesanos en Viedma, una demanda histórica todavía sin concretar, que permitiría potenciar esta actividad económica que genera empleo y desarrollo local.
Al respecto, expresó que “lamentablemente Viedma no tiene un espacio donde nosotros, los artesanos y artesanas, podamos exponer regularmente y bajo un techo nuestro trabajo, porque las condiciones climáticas de acá son bastante particulares”.
En este punto, remarcó que “hace años que se viene trabajando sobre el tema, que se pide, pero bueno, Viedma no cuenta con un espacio para los artesanos y artesanas y esto es una economía bastante fuerte. Vos pensá que somos 220 solamente en nuestro colectivo, pero hay otros más”.
De esta manera, con resiliencia y dedicación, Adrián Zamorano demuestra que “ante la adversidad es posible renacer con nuevas ideas y continuar apostando al trabajo artesanal”.