De tradición norteña a identidad local: la historia de una costumbre que conquistó Viedma
Cada comienzo de agosto, una costumbre profundamente arraigada en el norte argentino vuelve a cobrar protagonismo también en Viedma. Lo que durante años fue una práctica ligada principalmente a las provincias andinas, hoy encuentra cada vez más seguidores en la capital rionegrina, donde muchas personas esperan esta fecha para renovar un ritual transmitido de generación en generación.
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La tradición fue ganando espacio de la mano de vecinos que llegaron desde distintas provincias del país y decidieron mantener vivas sus costumbres lejos de su lugar de origen. Con el paso del tiempo, esa práctica comenzó a despertar el interés de muchos viedmenses, que se acercan para conocer su historia y participar de una celebración cargada de simbolismo.
En diálogo con Radio Noticias, Luciana Ruiz Canga, propietaria de Pampagonia y oriunda de Salta, contó que desde hace 17 años vive en Viedma y que hace aproximadamente 14 comenzó a elaborar y comercializar caña con ruda, luego de que sus propios clientes le sugirieran ofrecerla al público.
"En mi casa siempre tomábamos caña con ruda el 1 de agosto. Es una tradición ancestral de todo el norte y la parte andina. Cuando empecé a ofrecerla acá, los clientes me preguntaban por qué no la hacía para vender y así comenzó todo", recordó.
Según explicó, la bebida se prepara con caña quemada y ruda —macho o hembra— y lo ideal es dejarla macerar de un año para el otro. De hecho, apenas finaliza la celebración de agosto, comienza la preparación de las botellas que se consumirán al año siguiente.
Ruiz Canga señaló que el ritual está vinculado al agradecimiento a la Pachamama, considerada la Madre Tierra. "Es vida, abundancia, aire, mundo. Es la que nos da los frutos y por eso se le agradece todo lo que recibimos", expresó.
La tradición indica que la caña con ruda debe beberse en ayunas y en cantidades impares —uno, tres o siete tragos—. Además, aclaró que quienes no puedan hacerlo el 1 de agosto tienen la posibilidad de cumplir con el ritual durante todo el mes, ya que agosto representa el tiempo en que la tierra se prepara para una nueva etapa de siembra y crecimiento.
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La celebración suele completarse con una ofrenda a la Pachamama. Luego de beber un trago, parte de la bebida se vuelca sobre la tierra junto con alimentos como yerba, harina, arroz, azúcar o tabaco, en un encuentro donde también se enciende un fuego, se comparte, se canta y se baila como forma de agradecimiento.
"Hay muy buena recepción en Viedma. Cada año más gente participa y muchos vecinos del norte nos reunimos para mantener viva esta tradición", concluyó.