2026-07-21

La final entre sus dos patrias y un mensaje que fue mucho más allá del fútbol

Celebró el título español, destacó al equipo argentino y llamó en Viedma a "hacer goles" contra la pobreza, la injusticia y otros problemas sociales.

Como ocurrió en gran parte del país, también en Viedma hubo quienes salieron a las calles para reconocer el esfuerzo del seleccionado argentino tras la final del Mundial de fútbol. La derrota frente a España dejó la tristeza propia del resultado, pero también el orgullo por el recorrido de un equipo que peleó hasta el final. 

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En ese contexto, hubo un mensaje que en redes sociales que se destacó.

El autor fue el padre Luis García, sacerdote nacido en España, con doble nacionalidad y radicado desde hace más de tres décadas en Viedma, ciudad a la que en distintas oportunidades definió como "su lugar en el mundo". Para él, la final enfrentó a las dos patrias que marcaron su vida: la que lo vio nacer y aquella que lo recibió hace más de 30 años para desarrollar su misión pastoral.

Consumada la consagración española, el sacerdote compartió el mensaje en el que felicitó a familiares, amigos y conocidos de "su otra Patria", destacó el funcionamiento colectivo del equipo campeón y celebró el nivel mostrado durante el torneo. 

Al mismo tiempo, dedicó palabras de admiración al arquero argentino Emiliano "Dibu" Martínez, de quien aseguró que tuvo "un gran partidazo" y llegó a afirmar que "habría que hacerle un monumento en Argentina".

Sin embargo, el resultado deportivo fue apenas el punto de partida. Fiel a su estilo, el padre Luis aprovechó la emoción que despierta el fútbol para invitar a mirar hacia otros desafíos. Propuso seguir "metiendo goles", pero esta vez contra la pobreza, la injusticia, la corrupción, el narcotráfico, la trata de personas, la pérdida de fuentes de trabajo, la falta de sensibilidad frente al sufrimiento ajeno y otras problemáticas que golpean cotidianamente a la sociedad.

El mensaje adquiere un significado especial si se observa a la luz de la tarea que desarrolla desde hace años en Viedma. Su labor pastoral lo encuentra todos los días junto a personas en situación de vulnerabilidad, acompañando iniciativas solidarias, colaborando con quienes atraviesan situaciones de calle y respaldando el trabajo de los Hogares de Cristo, donde muchos jóvenes encuentran contención y una oportunidad para enfrentar los consumos problemáticos.

Utilizó una final del mundo que lo atravesó desde lo personal para dejar un mensaje colectivo. Si el deporte puede despertar admiración por el esfuerzo, el compromiso y el trabajo en equipo, esos mismos valores - planteó - también pueden convertirse en herramientas para afrontar las dificultades que viven muchas familias.

"La vida sigue. Hagamos que nuestro mundo sea mejor", escribió al cerrar su publicación. 

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