2026-07-17

De Viedma a la pista más prestigiosa del país: el sueño de un joven cabañero que compite en la Rural de Palermo

Detrás de cada animal hay años de trabajo, decisiones genéticas y una pasión que nació en la infancia. Juan Francisco Sosa vuelve a representar a la Comarca en la exposición nacional más importante.

Para cualquier productor ganadero, llegar a la Exposición Rural de Palermo es mucho más que participar de una muestra. Es competir en el escenario más importante de la ganadería argentina y uno de los más exigentes del mundo. Allí, entre las mejores cabañas del país, volvió a decir presente Juan Francisco Sosa, el joven cabañero de Viedma que continúa consolidando el crecimiento de un proyecto familiar basado en la genética Hereford.

Lee también: Weretilneck en la Expo Rural 2026: “Río Negro es su agricultura y ganadería"

Aunque hoy participa como expositor, su historia con Palermo comenzó hace muchos años. "Vengo desde chiquito. Empecé viniendo a mirar cuando tenía 15 o 16 años porque siempre fue una actividad que me gustó. Participando llegamos por primera vez en 2019; después vino la pandemia y, desde que volvió la exposición en 2022, estamos todos los años presentes", contó en diálogo con Tocá Madera por Radio Noticias.

Si bien la cabaña familiar tiene apenas entre 13 y 15 años de trayectoria, el crecimiento fue mucho más rápido de lo imaginado. En pocos años consiguió resultados que posicionaron a Viedma dentro del mapa ganadero nacional.

"Somos una cabaña relativamente nueva si la comparamos con otras que tienen muchísima historia. Pero la verdad es que en poco tiempo logramos resultados muy buenos, como el Reservado Gran Campeón Hereford en Palermo y también importantes premios en las exposiciones del circuito patagónico", destacó.

Para Sosa, esos logros son la consecuencia de años de planificación y de un trabajo silencioso que muchas veces no se ve. "La genética necesita tiempo y mucho trabajo. Los resultados no aparecen de un día para otro, pero nosotros hemos tenido la suerte de conseguir muy buenos animales en poco tiempo”, subrayó.

El camino hacia Palermo empieza dos años antes

Lejos de lo que muchos imaginan, los animales que llegan a competir en Palermo no se preparan unos meses antes. Todo comienza mucho tiempo atrás, incluso antes de que nazca el ternero. Al respecto, explicó: "Llegar a Palermo es un camino largo porque todo se gesta desde la elección del padre y la madre. Ahí empieza todo. Después nace el ternero, se sigue su evolución al pie de la madre, se observa cómo crece y cuáles son los animales que se destacan dentro de cada camada".

Una vez realizado el destete, comienza otra etapa igual de importante. "Después se empieza a trabajar sobre ese animal para que llegue en las mejores condiciones. Acá el nivel de competencia es altísimo, probablemente no haya otro lugar igual en el mundo”, destacó.

La genética, la gran apuesta

La selección genética ocupa un lugar central en el trabajo de la cabaña. Cada decisión busca potenciar determinadas características que luego se reflejarán en los futuros reproductores.

"Cuando uno elige el padre y la madre ya está imaginando cómo quiere que sea ese animal. Se buscan determinadas virtudes y después puede salir o no, pero ese trabajo empieza mucho antes del nacimiento", explicó.

"Entre que la vaca queda preñada, nace el ternero y alcanza la edad para competir, hablamos de un trabajo mínimo de dos años”, mencionó.

Por otro lado, precisó que durante muchos años los productores patagónicos dependían casi exclusivamente de genética proveniente de otras regiones del país. Sin embargo, esa realidad comenzó a cambiar. "Hoy la Patagonia tiene un gran número de cabañas que vienen trabajando muy bien. Eso permite que cualquier productor pueda acceder a buena genética sin tener que buscarla necesariamente en otros lugares", afirmó.

Aunque la inseminación artificial y las pajuelas siguen siendo herramientas fundamentales para incorporar sangre de toros destacados del país o del exterior, Sosa remarcó el crecimiento que experimentó la región. "Cada vez hay más genética de calidad producida en la Patagonia y eso fortalece muchísimo a toda la ganadería regional”, puntualizó.

Una pasión que también eligió como profesión

La relación de Juan Francisco con el campo nació de la mano de su familia. Lo que comenzó como una actividad compartida terminó transformándose en un proyecto de vida. "Yo empecé yendo al campo con mi familia y la realidad es que me enamoré de la ganadería. Para mí dejó de ser solamente un trabajo; es una pasión", aseguró.

Esa pasión también marcó el camino de sus estudios. Actualmente, cursa la carrera de Agronomía en la Universidad Nacional de Río Negro con la intención de seguir desarrollándose dentro del sector. "La idea es seguir vinculado al campo toda la vida. Es lo que realmente me gusta y donde quiero crecer profesionalmente."

Dos representantes de Viedma en la mayor vidriera ganadera

En esta edición de la Exposición Rural, la cabaña presentó dos terneros Hereford que fueron seleccionados entre los mejores animales nacidos durante la temporada.

"Trajimos dos terneros porque creemos que son los mejores de su camada para competir en este nivel", explicó.

Los animales ya superaron la instancia de admisión sanitaria y ahora esperan el momento de salir a la pista frente al jurado. Mientras tanto, las jornadas transcurren entre el cuidado permanente de los ejemplares y las actividades que ofrece el predio ferial.

"Todavía no pude recorrer toda la exposición porque es enorme y el tiempo con los animales demanda prácticamente todo el día. Pero siempre es una experiencia muy linda estar acá", concluyó.

Con una cabaña joven, una fuerte apuesta por la genética y la convicción de que el futuro del campo también se construye desde la Patagonia, Juan Francisco Sosa vuelve a poner el nombre de Viedma en la pista más importante de la ganadería argentina, demostrando que el trabajo constante puede competir de igual a igual con las cabañas más tradicionales del país.

Te puede interesar