RECUERDOS
Revelaron cuál era el deseo más íntimo de Ernestina Pais antes de morir
Cuando alguien parte de este mundo, deja tras de sí un legado de recuerdos que reverberan en las vidas de quienes tuvo cerca. Al rememorar a Ernestina Pais, hay un eco particular que se desprende de las palabras y sentimientos compartidos por sus más allegados: su último gran deseo, aquel que quedó suspendido en el aire como un susurro que aún retumba en el corazón de quienes la amaban.
Rochi Igarzábal, actriz y amiga cercana de Ernestina, fue quien, entre lágrimas y recuerdos, decidió dar a conocer ese fragante anhelo. A través de una emotiva despedida, compartida tanto con quienes la frecuentaban diariamente como con el público que siempre la siguió, Rochi involuntariamente desnudó uno de los aspectos más privados de la vida de Ernestina, inmortalizando así una visión que aspiraba a concretarse justo antes del infortunio que la arrebató del plano terrenal.
Sabemos por las interpretaciones íntimas a las cuales accedió Rochi, que Ernestina había iniciado una fase de profundos cambios internos. Desde charlas matutinas donde la reflexividad siempre estaba presentes, se discutían actos psicomágicos -aquellos ceremoniales simbólicos destinados a cerrar etapas y dar luz a nuevos comienzos-. Pero estas no eran meras palabras. Cada conversación estaba amoldada en un proceso tangible que envolvía el deseo de Ernestina de convertir su entorno en un fiel reflejo de su búsqueda de paz y reinicio. De acuerdo con la intimidadada compartida por Rochi, Ernestina planeaba modificar su hogar, impregnarlo de luz, cargando el espacio con energía renovada, algo de lo que ella se mantenía excepcionalmente ilusionada.
A través de sus líneas impregnadas de tristeza, y en medio de una confesión llena de dolor, Rochi confesó: “Amiga, el llamado quedó en eco, la charla en suspenso. Aquellos mañanas donde la ilusión volaba y los actos simbólicos se perfilaban como herramientas para tu renovación; los recuerdos me dicen que, a pesar del tumulto, una sonrisa amplia era el faro desde donde navegabas”.
Destacando un vínculo imborrable, Rochi cerraba su tributo al hacer referencia a Jorge Guinzburg, mentado con inusitada frecuencia por Ernestina. Un mentor, un amigo entrañable cuya presencia se antoja tierna en estas remembranzas, homenajeando la emoción que juntos cultivaron. "¡Cuán amor y fortaleza hallabas al mencionar a Jorge! Quiero pensar que ahora, en esta otra morada, encuentras el abrazo perenne de aquel a quien tanto admirabas. Te custodio, amiga, en la inmensidad del recuerdo."
Ese legado mutó inadvertidamente en un riguroso tributo, uno donde los hilos de la nostalgia, el amor e incluso de futuros no concretados, entretejen las memorias de quienes comparten esta perdida. Rochi, conmovida, teje un aroma sentido que se infiltra generosamente en el canto elegíaco por Ernestina Pais. "Querida y tantas veces mencionada Ern estina, la travesía terminó; mas su eco es el tributo que en tus cercanos aviva la llama del gozo, la sensación que atrapa en la efímera danza del recuerdo."