Una pelea de familia terminó en la comisaría
Las disputas familiares, aunque comunes, pueden escalar rápidamente y afectar la paz y la convivencia dentro del hogar. Recientemente, una pelea entre miembros de una familia en Viedma tomó un giro inesperado al terminar con la intervención, primero policial y posteriormente judicial.
Leer más: Desmienten un supuesto allanamiento al gobernador Alberto Weretilneck
Este incidente puso en evidencia la importancia de contar con mecanismos legales y sociales que ayuden a resolver conflictos de manera pacífica y justa, y esto fue lo que sucedió luego de que la comisaría de la Familia transfirió la situación a la Unidad Procesal Nº 5, a cargo de la jueza Ana Carolina Scoccia, tras denuncias recíprocas entre dos integrantes que intercambiaron hostilidades
Dentro de las actuaciones, la magistrada del fuero de familia hizo hacer al padre y a su hijo que “no pueden realizar actos de violencia recíprocos” por encontrarse prohibidos, y de “ningún tipo” debiendo cesar en lo inmediato las agresiones entre ambos.
Scoccia ordenó que se terminen las discusiones sin escalar, es decir “ya sea por medio de violencia física, psíquica, económica, emocional, virtual y que se consideran hechos de violencia, además de los golpes: los insultos, las amenazas o acciones amenazantes, obligar a realizar acciones contra su voluntad o realizarlas sin su consentimiento, controlar sus acciones por sí o utilizando para ello a conocidos o amigos; remitir mensajes ofensivos o denigrantes, hostigarse personalmente, por las redes o en forma telefónica, romper sus bienes (o amenazar con hacerlo), amenazarse o a su familia o personas allegadas o todo acto tendiente a incomodar o generar stress en la otra persona, no pudiendo ejercerla en ninguna de sus formas (personalmente, por mail, telefónico, whatsapp o redes sociales: Facebook, X, Tik Tok, Messenger, instagram, etc.), tanto de manera directa como indirecta (por medio de terceras personas)”.
Dispuso la prohibición de acercamiento en un radio de 300 metros al progenitor de la vivienda de su hijo o dónde éste se encuentre, y le indicó que en caso de verlo en algún lugar deberá inmediatamente alejarse para respetar el perímetro de alejamiento impuesto. Luego dio a conocer las mismas medidas en la futura actividad del hijo.
En esta instancia fundamental, el joven deberá en un plazo de 48 horas devolver una moto y la llave de una vivienda siempre que no se encuentre discutida la propiedad, a la vez que el padre tendrá que entregar al hijo un microondas color blanco con puerta de vidrio negra, inodoro, lavamanos, puerta de madrea con marco de aluminio (siempre que no se encuentre adosada a la construcción), seis sillas, par de zapatilla Adidas color azul y cama de una plaza, siempre que no se encuentre discutida su propiedad.
Para evitar nuevos conflictos, Scoccia emitió un dictamen complementario solicitando la participación de las comisarías 38º y 30º con el propósito de que el intercambio de bienes se concrete en ambas unidades policiales, indica la sentencia hecha pública por intermedio del sitio web del Poder Judicial de Río Negro.