Abuso sexual en una comisaría: condenaron a un policía
El efectivo policial Jorge Bustos fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por abuso sexual agravado durante sus funciones. El fallo del Tribunal de Juicio Penal de la Primera Circunscripción Judicial de Río Negro con asiento en Viedma lo encontró culpable del delito cometido contra una compañera de trabajo en la comisaría 34º de Viedma.
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La sentencia, hecha pública en las últimas horas, establece además medidas como fijar domicilio, someterse al control del Instituto de Asistencia de Presos y Liberados y recibir tratamiento psicológico. Se le prohíbe acercarse a la víctima, la agente policial denunciante del caso.
Aunque la pena es de cumplimiento condicional, Bustos será desplazado de la fuerza policial, ya que la normativa impide que agentes estatales con condenas en su contra continúen en funciones. La resolución fue dictada por los jueces Marcelo Chironi (presidente), Ignacio Gandolfi y Carlos Reussi, tras la audiencia oral realizada el 21 de abril pasado en esta ciudad.
Los hechos ocurrieron en julio de 2024 en la Comisaría 34°, ubicada en calle México Nº 114 de la capital rionegrina. Según consta en la causa, Bustos abusó de su autoridad y realizó tocamientos inapropiados a una agente dentro de la oficina de Asuntos Internos.
Durante el juicio, la fiscalía estuvo representada por Yanina Vanesa Estela Passarelli y la fiscal Adjunta Sofía Lento, mientras que la defensa estuvo a cargo de los doctores Roque Alejandro Barreto y Joan Miguel Maradona.
La víctima describió además las circunstancias en las que se produjo el abuso y el ambiente laboral en la comisaría, señalando que aunque las oficinas están con puertas cerradas, el lugar no es totalmente silencioso y es posible escuchar movimientos y voces. El tribunal valoró todas las pruebas para llegar a la condena.
El hecho
Con respecto a lo ocurrido, la víctima relató que "el señor Jorge Antonio Bustos se acerca", "se coloca al lado" y "él decide agarrar la mano que está más alejada de él". Ante una nueva pregunta sobre si por el entonces acusado se había retirado de la oficina o si se había retirado ella de la oficina, expresó "después de que él se retira, yo me retiro también", "los dos nos retiramos de la oficina".
Añadió que "él entra y sale de la oficina, porque yo salí también a ver qué hacía y yo me fui esa mañana. Y yo ahí veo que él entra a servicio, sale, va a las otras oficinas y se dirige dentro de lo que es la unidad, como si nada hubiera pasado, y por eso recuerdo el hecho".
Este fallo sienta un precedente importante sobre la responsabilidad penal de miembros de la fuerza policial y refuerza la necesidad de erradicar conductas abusivas dentro de las instituciones de seguridad. Además, al igual que la fiscalía, los jueces valoraron el relato de la víctima, su no consentimiento y la evaluación psicológica realizada.