Impacto positivo en la Salud Mental: la Casita de Medio Camino celebró 34 años de acompañamiento comunitario
Las Casitas de Medio Camino de Viedma, un área estratégica en los servicios de Salud Mental, celebró 34 años de trayectoria y en la oportunidad abrió hoy las puertas del espacio para convocar a trabajadores de salud, usuarios, docentes y referentes comunitarios.
El encuentro tuvo como eje “celebrar historias, vínculos y acompañamiento en comunidad”, en línea con el trabajo que las Casitas sostienen desde principios de la década del ‘90 como espacios de transición entre las internaciones hospitalarias y la reinserción comunitaria de personas con padecimientos mentales.
La actividad contó con un espacio creativo para plasmar lo que significa el espacio dentro de la comunidad, por lo que a partir del punto de vista de cada usuario en conjunto con familiares y referentes del espacio crearon un juego de palabras con imágenes que más tarde expusieron.
También en el lugar, distintas personas tomaron el micrófono para demostrar su gratitud por el espacio. En este sentido, Cristina Cabral docente de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), destacó que “la salud mental comunitaria y la comunicación popular y comunitaria nos ha unido muchísimo en todos estos tiempos”.
Aporte del psiquiatra Pablo Joelson. Foto Vanesa Schwemmler.
Además, valoró el trabajo articulado con las universidades y la formación de estudiantes en salud mental comunitaria. “También hemos llevado esto de la salud mental comunitaria a las universidades como parte de la formación de los estudiantes”, comentó. No obstante, habló sobre la importancia de estos sitios: “Necesitamos que la casita también sea cada vez más grande y nos encontremos en distintos espacios”.
Por otro lado, Pablo Joelson, quien es el jefe del servicio de Salud Mental del Hospital Zatti, definió a las Casitas como “un lugar muy importante, estratégico”. Además, lo caracterizó como un lugar que siempre está abierta para la gente, para que tengan un lugar de identificación, un lugar donde pueden venir a pedir ayuda”.
Por último, Joelson destacó además el carácter comunitario del dispositivo, “la idea es seguir manteniendo este lugar como punto de reunión con la puerta abierta a la comunidad y un lugar de afecto, de cobijo y abierto para todos”.