2026-05-05

¿Qué revelan las lombrices sobre la salud del suelo en el Valle Inferior?

Una investigación universitaria analizó cómo los usos de la tierra y las propiedades del suelo influyen en las comunidades de lombrices, organismos clave para el funcionamiento de los agroecosistemas bajo riego en el norte de la Patagonia.

Investigadores e investigadoras del Centro de Investigaciones y Transferencia de Río Negro (CIT)- (UNRN-Conicet) y del Grupo de Investigaciones en Ecología de Ecosistemas Terrestres (Giett) ) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), llevaron adelante un estudio sobre la biodiversidad del suelo en el Valle Inferior del Río Negro, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la revista científica internacional Soil Systems.

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El trabajo analizó cómo los usos de la tierra y las propiedades del suelo influyen en las comunidades de lombrices, organismos clave para el funcionamiento de los agroecosistemas bajo riego en el norte de la Patagonia. 

En ese marco, el estudio demuestra que los usos permanentes (montes frutales) y semipermanentes (pasturas) albergan una mayor abundancia y biomasa de lombrices en comparación con sistemas anuales como los cultivos de cereales y la horticultura intensiva.

 Además, durante el trabajo en terreno de las chacras visitadas se observó que la intensidad del uso del suelo funciona como un "filtro", dificultando que las especies colonicen los ambientes más perturbados de esa zona.

El estudio describe el primer registro para la Argentina de la especie "Murchieona minuscula", un hito que ayuda a comprender cómo la actividad humana y el riego transforman la biodiversidad regional. Es comunmente llamada "lombriz de tierra minúscula". La especie está distribuida en Europa, Cercano Oriente, Nueva Zelanda y Norteamérica. Recientemente, se ha registrado su presencia en Sudamérica, incluyendo hallazgos en Uruguay y el primero en Argentina (Valle Inferior del Río Negro).

Se alimenta de material orgánico rico en molibdeno y raíces en análisis, y su hallazgo en nuevas regiones ayuda a entender cómo la actividad humana y el riego transforman la biodiversidad regional y actúan como indicadores de la salud del suelo.

El trabajo fue realizado por la Lic. Marina Quiroga, el Dr. Roberto Simón Martínez y la Lic. Julia Bazzani, integrantes del CIT , y de la Sede Atlántica/UNRN, en colaboración con el Dr . José C. Bedano y la Dra. Anahí Domínguez, del Grupo de Investigaciones en Ecología de Ecosistemas Terrestres (Giett) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC/Córdoba).

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