El músculo como medicina: el revelador hallazgo sobre el impacto real de la actividad física en nuestra salud
La idea surgió casi por casualidad, tras un debate en el aula sobre por qué, como profesionales de la salud, es fundamental recomendar la actividad física. Carolina Tebes, entonces estudiante del último año de la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, se topó con un artículo científico que cambiaría su perspectiva académica.
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"Me pareció súper interesante. Era algo de lo que nunca nos habían hablado en la carrera en ninguna materia. No puede ser que tuviera que llegar al último año para descubrir toda esta información", relató durante una charla con NoticiasNet al recordar el inicio de su trabajo final, titulado "Funciones endocrinas del músculo esquelético y su impacto en la salud".
Lo que comenzó como una curiosidad académica se convirtió en una inmersión profunda en un campo científico en plena expansión: la endocrinología del músculo.
La tesis de Tebes puso el foco en las mioquinas, sustancias que el músculo libera al realizar ejercicio. Lejos de ser solo tejido contráctil que nos permite movernos, el músculo es un órgano endocrino que, mediante el movimiento, envía señales químicas a todo el cuerpo.
"Es increíble cómo, por el solo hecho de hacer actividad física regularmente, el músculo empieza a liberar diferentes sustancias que intervienen en procesos que van desde el insomnio y la resistencia a la insulina, hasta la obesidad", explicó la profesional tras obtener su título en la Universidad Nacional de Río Negro-Sede Atlántica.
Pero el alcance de este descubrimiento va más allá. Según el trabajo de Tebes, la actividad física tiene un rol preventivo fundamental incluso en procesos biológicos complejos: "La actividad física previene la degeneración a nivel del ADN, que es lo que condiciona el envejecimiento de la persona. Incluso tiene efectos en la reducción de células tumorales".
La kinesiología como medicina preventiva
Para Tebes, este hallazgo redefine el rol del kinesiólogo en la sociedad actual. Tradicionalmente, la consulta kinésica suele asociarse a la rehabilitación tras una dolencia o lesión. Sin embargo, su propuesta es ampliar el horizonte hacia la educación sanitaria.
"Nosotros, como kinesiólogos, podemos ayudar a mejorar la calidad de vida en general, no necesariamente a personas con una condición o enfermedad previa", sostuvo. La idea es clara: el movimiento debe ser prescrito como una herramienta terapéutica diaria.
La receta: 40 minutos para cambiar la salud
Frente a las excusas habituales de la vida moderna - la falta de tiempo, el estrés y las rutinas absorbentes -, el mensaje de la licenciada Tebes es un llamado a la acción sencillo pero poderoso.
"La conclusión más importante es que es un tema re fácil. No es más que charlar con el paciente e informar a la comunidad sobre estos efectos que, por ahí, uno desconoce", enfatizó.
Su recomendación para la población es contundente: 40 minutos diarios de actividad física - ya sea caminar, andar en bicicleta o realizar cualquier deporte - son suficientes para desencadenar efectos positivos que regulan el organismo y mejoran la salud integral.
Mientras la ciencia continúa descubriendo nuevas mioquinas y profundizando en este fenómeno, el mensaje de Carolina Tebes es una invitación a tomar las riendas de nuestra salud hoy mismo. Porque, como demuestra su investigación, el secreto para prevenir múltiples enfermedades no está en una pastilla, sino en la capacidad de nuestro propio cuerpo para sanarse a través del movimiento.