Cómo un laboratorio universitario ayuda a mejorar la producción agropecuaria
El Laboratorio de Análisis de Calidad Ambiental Regional (Lacar), ubicado en el Complejo Regional Universitario Zona Atlántica y Sur (Curzas) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), se posiciona como un referente clave para productores, instituciones y vecinos de la región.
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Con más de 30 años de trayectoria, este laboratorio ofrece estudios fundamentales para la toma de decisiones agrícolas y ambientales, articulando su trabajo con organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), universidades y entidades provinciales.
La directora del Lacar, Lucrecia Aviles dialogó con NoticiasNet y explicó sus usos y funciones señalando que “el laboratorio nació vinculado a la carrera de Gestión Agropecuaria” y que desde entonces “fue incorporando equipamiento y técnicas analíticas que permiten atender una demanda creciente de análisis de suelos, aguas y materiales vegetales”.
En este orden, añadió que desde las instalaciones en Viedma “nos enfocamos principalmente en evaluar la salinidad y fertilidad del suelo, información esencial para definir estrategias productivas en los campos”.
Además, el Lacar realiza análisis físico-químicos de agua, principalmente para consumo animal, una tarea crucial dado que la región se beneficia del río Negro, pero también cuenta con campos de secano y perforaciones que requieren monitoreo.
Al respecto, señaló que “nosotros realizamos principalmente análisis de suelo, en cuanto a salinidad y fertilidad, para definir una estrategia productiva en un campo, luego hacemos análisis de agua para consumo animal. El riego en nuestra zona está favorecido por nuestro río Negro, pero en los campos de secano o en las chacras que tienen perforaciones para dar agua en invierno por pedido de los productores hacemos la parte de físico químico, que es el contenido de sales y clasificación de sales dentro del agua”.
Por otra parte, comentó que “en los últimos años, atendiendo una solicitud del INTA, el laboratorio incorporó estudios sobre forrajes, especialmente silobolsas de maíz y rollos de alfalfa, en convenio con el IDEVI”.
Estos análisis, explicó que “permiten a los productores conocer la calidad nutricional de los alimentos que destinan a su ganado, evaluando proteínas y fibras necesarias para cumplir con los requerimientos animales”.
Como parte de una universidad pública, el Lacar dispone de tarifas más accesibles en comparación con laboratorios privados, lo que facilita el acceso a sus servicios por parte de pequeños y medianos productores. El laboratorio funciona de lunes a viernes, de 8 a 14 horas, y quienes deseen realizar análisis deben solicitar previamente indicaciones para la correcta toma y envío de muestras. Estas ingresan bajo un protocolo específico y se procesan según categorías, como fertilidad o salinidad.
Los informes que entrega el Lacar ofrecen información precisa para evaluar la aptitud del suelo para distintos cultivos o la calidad del agua para usos productivos. Si bien puede realizar análisis físico-químicos de agua, cuando se trata de consumo humano deriva los estudios bacteriológicos a organismos especializados. Las muestras no requieren certificación del Senasa, y el pago puede efectuarse de forma virtual.
De esta manera, el Lacar fortalece la red de trabajo entre la UNCo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi), la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y otros organismos provinciales, promoviendo una gestión integrada y sustentable del recurso ambiental en la región.
Para los productores de la región, comentó que “en caso de necesitar nuestros servicios se pueden acercar al Curzas de la UNCo, en horario de 8 a 14 o bien comunicarse a mí teléfono, que es 2920 54-8563".
Para cerrar, explicó que “el pago puede hacerse de manera virtual, las muestras se pueden enviar por medio de comisionistas de la zona, como esas muestras no requieren certificación de Senasa, porque son muestras de suelo o agua, no tienen mayores inconvenientes”, aseguró Lucrecia Aviles.
El laboratorio es parte de la Unidad Integrada para la Innovación del Sistema Agroalimentario (UIISA), un espacio de cooperación que también incluye al Ministerio de la Producción, a las dos universidades y al IDEVI. Esta red permitió, entre otras cosas, acceder a financiamiento para la compra de equipamiento y desarrollar ensayos en la chacra experimental del INTA, lo que amplió las posibilidades de investigación y producción.