2026-02-27

El INTA estudia cómo hacer para que las vacas coman menos y engorden más

El nuevo sistema que acorta tiempos y mejora la eficiencia en los feedlots.

La producción local tiene consigo un gran desafío: cómo aumentar la eficacia a la hora del engorde de la hacienda. En este sentido, una palabra de referencia es la de la ingeniera agrónoma del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) del valle inferior, Gabriela Garcilazo, quien tiene una larga trayectoria sobre la alimentación de bovinos. 

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En diálogo con NoticiasNet, la especialista indicó: "Antiguamente para investigar y para conocer cuánto absorbieron los animales de lo que comen se les daba la comida en un corralito y luego se juntaban las heces. Si comieron 100 gramos y por la bosta salieron 200 gramos, quiere decir que el animal aprovechó 80 gramos en su organismo. Ahora, hay técnicas mucho más modernas, donde no necesitamos que el animal esté en un lugar muy chico. Una de las cosas que podemos hacer en estos comedores que tenemos en la Estación Experimental, es ponerle una caravana electrónica, con un chip y se puede leer con una antena y con una balanza. Así podemos saber qué cantidad de alimento consumió sin necesidad de juntar las heces, a qué hora, cuánto tiempo estuvo comiendo y qué cantidad". 

En esta órbita, la experta mencionó: "Esto nos sirve para conocer cómo aprovechar el alimento y que se convierta en músculos, que es lo que vamos a consumir nosotros. El animal come tantos kilos y por día engorda o crece un determinado peso, esa relación entre lo que comió y el peso que engordó nos permite saber cuál es la eficiencia de ese alimento. Nosotros podemos comparar distintos alimentos, como granos de maíz, pastos de rollos, granos de cebada o combinaciones de alimentos balanceados y podemos comparar cómo lo aprovechan. Si comen menos cantidad de un alimento y engordan más quiere decir que es un alimento muy eficiente para el productor". 

Además, Garcilazo se refirió a un desarrollo del INTA para implementar un nuevo sistema. Al respecto, remarcó: "Cuando los bovinos, los novillos o las vaquillonas pasan de comer pastura en el bajo riego al corral para acumular grasa para tener calidad de faena, cuando empiezan a comer granos de maíz, hay un tiempo donde el animal necesita adaptar su sistema digestivo para que no le traiga problemas de salud. Esto lleva un tiempo de entre 20 días y un mes y lo estamos evaluando es un tipo de alimento balanceado que mejora esa adaptación y el animal no necesita esos 20 días donde el productor tiene que aumentarle los granos de maíz de a poquito. Ya desde el primer día puede empezar a comer granos".

En esta misma línea, precisó: "El animal así no sufre la adaptación y se acortan los tiempos para el productor" y puntualizó: "Nosotros ya hicimos una presentación a productores y técnicos, en una jornada que se hizo el año pasado cuando terminamos el ensayo en los últimos meses del año pasado y en estos días vamos a entregar un artículo de divulgación, es una herramienta que facilitará el trabajo diario del productor ganadero". 

Consultada sobre cuáles son las preocupaciones principales en el sector, Garcilazo subrayó: "Siempre se evalúa la relación de costo y beneficio de cualquier sistema de alimentación, si son eficientes a la hora de comer menos cantidad de alimentos o no, si el animal crece o engorda más rápido y que vaya de la mano del bienestar del animal, porque la calidad de la carne tiene muchísimo que ver con la salud del animal"

Finalmente, destacó la actualidad ganadera y determinó: "Los valores de la hacienda estuvieron sin demasiadas modificaciones durante un tiempo prolongado y ahora en los últimos meses repuntaron. El productor ganadero empezó a mejorar un poco su ecuación y viene acompañado con algo más de lluvia, que mejora la condición de los campos y de las vacas, tenemos un panorama con buenas expectativas". 

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