2026-01-16

PARQUE DEL BICENTENARIO

Desde el Gobierno provincial confirmaron que los árboles estaban muertos, pero hay malestar ambientalista

Sectores que cuestionan aseguran que fue un acto evitable.

Luego de la extracción de varios árboles en el Parque del Bicentenario, conocido como los Jardines del Ministerio de Economía, surgieron nuevas expresiones, tanto del gobierno provincial como desde el ámbito ambiental

Fuentes consultadas explicaron que la necesidad de observarlos surgió del Ministerio de Economía, en coordinación con la Municipalidad, y que de esa observación se concluyó en la necesidad de extraer árboles que estaban muertos, por el riesgo que implicaba que permanezacan en ese lugar, altamente concurrido por la comunidad y en tiempos en que se registran jornadas de intensos vientos.

La afirmación va en línea con el informe que, según funcionarios de la Municpalidad, entregó la Mesa del Arbolado Público, un espacio interinstitucional integrado por la Defensoría del Pueblo, el Municipio de Viedma, el INTA y organizaciones vinculadas al cuidado ambiental, como Amigos del Árbol.

Sin embargo, la explicación no alcanzó para contrarrestar el malestar que generó la medida. Desde el ámbito ambientalista, el planteo no se centró únicamente en la remoción de los ejemplares, sino en las causas que habrían provocado su deterioro y posterior secado.

LEER MÁS: Los motivos detrás de la extracción de árboles en los Jardines del Ministerio de Economía

A través de sus redes sociales, el ambientalista Andrés Di Leo sostuvo que la muerte de los árboles no fue un proceso natural ni repentino, sino la consecuencia de intervenciones previas realizadas en el lugar entre fines de 2019 y comienzos de 2020, en el marco del proyecto de remodelación y puesta en valor de los jardines del Ministerio de Economía.

Según explicó, durante esas obras se realizaron movimientos de suelo y rellenos que habrían afectado de manera directa al sistema radicular de varios ejemplares históricos. En ese sentido, afirmó que “las raíces y el tronco principal de más de una docena de árboles quedaron sepultados bajo entre 1,5 y 2 metros de tierra”, lo que, con el paso del tiempo, derivó en el secado total de los mismos.

Di Leo indicó además que, durante el desarrollo de aquel proyecto, se había advertido sobre los riesgos de ese tipo de intervenciones y que, si bien se logró modificar parte del diseño original para evitar una mayor tala, los jardines internos igualmente fueron rellenados, generando un impacto que calificó como evitable. 

"La intervención en los jardines del Ministerio es el claro ejemplo de lo desastroso que puede resultar cuando personas sin conocimientos, sin formación en la materia, sin sentido común y sin amor a la naturaleza y los árboles se empecinan a hacer lo qué primero se les ocurre sin siquiera escuchar otras propuestas", cerró.

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