2025-12-31

Un joven ingeniero naval, nacido y criado en Viedma, fue premiado por el Centro Argentino de Ingenieros

Conocé su historia y sus proyectos.

Lautaro Cévoli, un joven de 29 años oriundo de Viedma, logró captar la atención del mundo de la ingeniería naval tras recibir, junto a su compañero de estudio Martín Núñez, el prestigioso Premio PreIngeniería otorgado por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).

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Este reconocimiento es fruto de su innovador trabajo sobre el escantillonado y análisis estructural de un buque multipropósito, un proyecto que se desarrolló en el contexto de sus estudios en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

Cévoli, quien se graduó hace poco más de un año como Ingeniero Naval, tuvo la oportunidad de consolidar sus conocimientos mediante una beca que le permitió realizar una pasantía en la Gran Escuela de Ingenieros ENSTA Bretagne en Francia.

“Durante mi estancia allí, profundicé en el estudio del alabeo en vigas mediante elementos finitos, lo que fue fundamental para entender mejor los desafíos estructurales que enfrentamos en nuestro trabajo final”, expresó en diálogo con Radio Nacional Viedma.

Estudios

Consultado por sus inicios y la decisión de estudiar Ingeniería Naval, el joven señaló que “siempre hice canotaje hasta que cumplí los 18 años de edad, estuve entrenando en el Club Náutico La Ribera. Cuando llegó el momento de ver por dónde continuaba mi vida y teniendo la posibilidad de elegir, esto es muy importante para mí, sobre todo esta posibilidad que me dieron mis viejos, como estaba siempre en el agua, haciendo cosas, entendí que lo que unía eso era la Ingeniería Naval, tuve la suerte de poder elegir la carrera y le metí toda la energía a eso”.

Según relató, en sus inicios en la carrera “mi conocimiento sobre barcos era nulo, lo que sí tenía conocimiento era de kayaks, de lanchas, de veleros, pero cuando me metí en la carrera y empecé a ver los barcos, las estructuras enormes que había y eso me volvió loco y desde ahí estuve seguro que ese era al camino que quería tomar”.

La carrera tiene una duración de 6 años en total y la llevó a cabo en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).

Al respecto, sostuvo que “la ingeniería naval en la Argentina es una industria chica, no es algo grande, si bien la pesca es la industria que más empuja la construcción naval hoy, el resto depende de política de estado, y hoy en día es algo muy reducido", explicó.

"Por otro lado, la carrera nuestra tiene la parte buena que es bastante internacional, en Argentina no estamos limitados a saber o aplicar un reglamento nacional, entonces eso te abre las puertas para construir o trabajar en cualquier parte del mundo. Lo único que hay que saber es el idioma. Además, el nivel de la UBA está a la altura de las mejores universidades del mundo”, afirmó.

Al preguntarle por la tarea que puede desarrollar en la Argentina, señaló que "en Buenos Aires hay mucha reparación, en todos los puertos hay mucho tránsito y eso hace propicio las reparaciones, que es lo que más hay, antes que las construcciones".

En cuanto a su futuro inmediato, manifestó que "por el momento me quedo en Argentina, pero nunca cierro las puertas de ninguna opción, pero como los proyectos son mucho más grandes afuera, siempre está esas ganas de participar”

Actualmente, el joven trabaja para una pyme llamada Celese Composites, especializada en la fabricación de piezas de fibra de carbono para veleros y lanchas. “Estoy contento en mi trabajo actual, que está en un rubro diferente a lo que estudié, pero seguiré evaluando opciones a medida que surjan”, manifestó.

Premio

Al ser consultado por el premio otorgado, comentó que “fue el resultado de un análisis exhaustivo de un astillero en Ensenada, donde modelamos la estructura de la bodega de carga del barco bajo estándares internacionales. De 66 proyectos presentados a nivel nacional, solo siete fueron seleccionados para la defensa, y nuestro trabajo mereció ser reconocido con una mención especial”.

Lautaro Cévoli representa a una nueva generación de profesionales que, a través de su dedicación y talento, prometen elevar la calidad y el alcance de la ingeniería en el país y más allá.

Por estos días se encuentra en la ciudad de Viedma debido a que vino para pasar las fiestas con su familia, al respecto señaló que “estoy trabajando de manera remota desde acá, pero el lunes tengo que volver presencial a la oficina. Por suerte tenemos esta posibilidad del trabajo remoto, lo que es una gran ventaja”, cerró el joven.

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