Mascotas y pirotecnia: las recomendaciones para Año Nuevo ante la cantidad de perros que se perdieron en Navidad
Más allá de que en Río Negro existe la Ley 5761, que prohíbe la comercialización de pirotecnia de estruendo y que, además, Viedma tiene la ordenanza N° 7885 que también va en el mismo sentido, el 24 se escucharon muchas detonaciones. En todos los barrios de la ciudad hubo gente que tiró fuegos artificiales con ruido.
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Fue tal lo que se vivió, que desde el 25 temprano los pedidos en redes sociales por mascotas perdidas se multiplicaron. Incluso, mucha gente tomó contactó con NoticiasNet para difundir mensajes de perros perdidos.
La inconciencia está latente y a la falta de empatía no la frena ni las leyes. Se avecina Año Nuevo, una fecha en la que históricamente se tiran más fuegos artificiales, y si la referencia es el 24, habrá que prestar mucha atención a los animales.
Este medio charló del tema con la veterinaria Francesca Monetti, de RioVet. Sobre las recomendaciones, contó: “Principalmente tenerlos adentro encerrados para que no se puedan escapar, cerrar bien todas las puertas y ventanas para aislar el sonido, ponerles música relajante”.
Por otro lado, manifestó que el ruido genera distintos niveles de estrés en las mascotas, y cada familia debe tener en cuenta eso, ya que en esos casos se puede acudir a una medicación. “Hay alternativas naturales para darles según el miedo que presenten a los sonidos de estruendo, pero obviamente, si la fobia es muy acentuada, es preferible darle las gotitas a que se autolesionen o se pierdan”, remarcó.
Por qué la pirotecnia altera tanto a perros y gatos
El uso de fuegos artificiales es uno de los principales factores de estrés en las mascotas durante las fiestas de fin de año. El ruido potente afecta especialmente a perros y gatos por su audición mucho más desarrollada que la humana. Ante esto, los animales pueden experimentar palpitaciones, temblores, salivación excesiva, aturdimiento, conductas erráticas o intentos de huida ante estos estímulos.
Además, la pirotecnia libera partículas tóxicas al ambiente, con capacidad para irritar vías respiratorias y ojos, o producir intoxicaciones si las mascotas ingieren residuos. Esta problemática se suma al mayor riesgo de extravío: muchos perros y gatos huyen desorientados para escapar del ruido, pudiendo perderse o sufrir accidentes.