2025-09-05

Las mujeres deportistas y los trastornos alimentarios

Un trabajo final de carrera de la UNRN resalta los múltiples factores de riesgo y el rol clave del nutricionista en la prevención y el tratamiento.

Un reciente trabajo final de carrera de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)-Sede Atlántica puso el foco en una problemática silenciada pero creciente: los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en mujeres deportistas.

Agustina Maas Martínez, egresada de la Licenciatura en Nutrición, analizó en su tesis la prevalencia y los factores de riesgo de estos trastornos, destacando la urgencia de un abordaje integral y el rol fundamental del nutricionista.

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Dirigida por la Licenciada Gianina Montenegro, la tesis de la nueva profesional surgió de su interés por la compleja relación entre nutrición, deporte y salud mental. "Durante la carrera aprendí que la alimentación es clave para el rendimiento deportivo, pero también observé que la presión y la exigencia pueden llevar a conductas poco saludables", explicó en diálogo con NoticiasNet. La creciente participación femenina en el deporte competitivo, junto con la limitada investigación sobre TCA en este grupo, la impulsaron a abordar el tema.

Un relevamiento de Agustina reveló datos preocupantes. Los TCA tienen una mayor prevalencia en mujeres deportistas que en hombres y en la población general, siendo más frecuentes en disciplinas donde el peso, la resistencia o la estética son centrales, como judo, boxeo, atletismo, ciclismo, gimnasia artística o patinaje. Si bien los resultados son mixtos al comparar atletas de élite con deportistas recreativos, se sugiere que variables como la edad, el tipo de deporte y el sexo influyen en el riesgo.

La investigación identificó múltiples factores de riesgo que son biológicos (adolescencia, sexo femenino e índice de masa corporal fuera de rangos saludables) y psicológicos (insatisfacción corporal, perfeccionismo, baja autoestima e identidad centrada en el rendimiento), y socioculturales y del entorno deportivo (presión de entrenadores o equipos, estilos autoritarios, falta de formación en salud y alimentación, miedo a perder becas, y la influencia de los medios sobre la imagen corporal).

Estos trastornos, además de deteriorar el rendimiento deportivo (disminución de fuerza y resistencia, peor recuperación, menor concentración y mayor riesgo de lesiones y fracturas), conllevan graves consecuencias físicas (alteraciones menstruales, pérdida de masa ósea, baja disponibilidad energética) y psicológicas (ansiedad, depresión).

Una de las conclusiones más relevantes de la tesis fue la urgencia de programas de prevención y tratamiento específicos, ya que la evidencia muestra que son escasos. "Los trastornos de la conducta alimentaria en mujeres deportistas son un problema urgente de resolver", afirmó.

La flamante nutricionista destacó el rol insustituible del profesional de la nutrición. "El nutricionista es una pieza clave del equipo: su labor va mucho más allá de 'dar dietas'", enfatizó. Su tarea abarca garantizar la disponibilidad energética adecuada, detectar señales de alerta, diseñar planes de recuperación individualizados y coordinar con psicólogos y médicos para un regreso seguro a la competencia.

A nivel local, la tesis propone medidas concretas: formación obligatoria para entrenadores, programas de cribado en clubes y escuelas deportivas, e incorporación de nutricionistas en centros municipales y equipos de alto rendimiento.

Además, subrayó la importancia de la cooperación entre universidades, clubes e instituciones de salud para el diseño de políticas públicas que aborden las necesidades específicas de las deportistas, promoviendo la prevención, detección temprana y abordajes integrales.

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