El IDEVI y sus tambos: una historia de resiliencia que tuvo sus frutos
Pese a las gigantes empresas dedicadas a los lácteos que tiene Argentina, en el Instituto de desarrollo del Valle Inferior (IDEVI) se encuentra una de las mayores productoras de leche del país: Rangitata. Tal es su presente dentro de la industria, que diariamente abastece con 65 mil litros a La Serenísima.
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Pero yendo al inicio de todo, sobre sale la historia de resiliencia, y de generaciones que siguen apostando desde Viedma, y que le dieron vida a esto, al mayor productor de leche de la Patagonia. Si bien la región no es una cuenca lechera, la actividad ganó terreno.
La empresa se instaló en la capital rionegrina, donde tiene más de 2.300 vacas lecheras, unas 50 personas trabajando, y cuyo pico de producción alcanza los 65 mil litros en su dos ordeñes diarios. El inicio de todo esto no fue para nada sencillo desde lo estructural. Se trajeron lecheras de Buenos Aires, pero la barrera sanitaria fue el primer escollo. Eso generó un cambio de planes y tuvieron que importar animales desde Chile.
Pero más allá de esto, lo mencionado; los tambos en la zona, de menor envergadura, pero que siguen apostando a una actividad que requiere de mucho amor propio por los vaivenes del mercado. Por un lado, La Fundación, ubicada en la Ruta 3, kilómetro 971.
NoticiasNet charló con el periodista e historiador, Roberto Bovcon, que contó cómo se movió la actividad. La empresa suele producir 8.500 litros. También fabrican distintos tipos de quesos y dulce de leche. Sus mayores compradores son los comercios de Viedma y Patagones. Más allá de priorizar el mercado local, en menor medida distribuyen a Roca, Puerto Madryn y Bahía Blanca.
La otra productora es La Amalgama, que está en la Ruta 3, kilómetro 7. Su historia se remonta a 1990, cuando la empresa Gándara se adjudicó la licitación de la planta IDELEC, en el IDEVI, para proveer de leche desde el sur del Río Colorado hasta Tierra del Fuego.
La familia Montefiore fue convocada para ese proyecto que hasta ese momento se dedicaba al engorde de animales. Reconvirtieron su producción disponiendo lo necesario para comenzar la producción tambera. Eso significó cambiar toda la explotación de la chacra y por intermedio de un crédito, adquirir animales de raza pura de cabaña, tal como se los exigió barrera sanitaria, y la incorporación de una maquina ordeñadora.
Para septiembre de 1992 ya producían mil litros por día. Cuando estaban empezando a crecer, Gandara les comunicó a sus asociados de Viedma su retiro de la zona. Allí se asociaron con IDELEC, que les propuso comenzar a elaborar su propia materia prima para la producción de quesos.
Se llegó a un acuerdo y le cedieron en calidad de préstamo a la familia Montefiore las instalaciones. En diciembre de 1992, un nuevo traspié, ya que la empresa que había sido prestada fue vendida, y se tuvieron que ir.
Eso aceleró la construcción de una planta propia, la que pusieron en funcionamiento en febrero de 1998. La familia Montefiore inicia la actividad y así nace La Amalgama.
Los productos que se elaboran son: queso fresco o cuartirolo, de pasta semidura, barra o de máquina, sin sal, Fimbo, pategras, provoleta y de pasta dura, sardo o reggianito. También ricota de leche entera. Durante los últimos años han trabajado intensamente para combatir brucelosis y tuberculosis y desde hace varios años, constituyeron en el único tambo de la Patagonia libre de estas enfermedades, certificado por SENASA.
Barajar y dar de nuevo
En 2007 ingresa a este mercado La Serenísima. Recapitulando, Bovcon contó que la planta procesadora de leche IDELEC comenzó a funcionar en el año 1973 y cerró su producción en 1986. En 1990 se instala Gandara que cierra en 1992 de un día para otro, luego surge, en el año 1993, La Fundación como tambo y fábrica de quesos, pero tiene una explotación en la caldera en el año 2007 y deja de funcionar por ese inconveniente.
Fue en ese momento que los tamberos buscaron reconstruirse y se contactaron con La Serenísima con quien logran comercializar la leche. Celebrado el contrato, surgió un inconveniente: el traslado de la leche hasta la localidad de Pedro Luro, ya que se les sumaba el costo del flete. Salvada esa etapa, lograron que La Serenísima venga a recolectar la leche al IDEVI, método que sigue hasta el día de la fecha.