Proceso de adopción en Viedma: una nueva vida para dejar atrás un pasado violento
El Juzgado de Familia N° 11 de Viedma, a cargo de Paula Fredes, comenzó el proceso de adoptabilidad de una adolescente de 15 años que se encuentra alojada en una dependencia del Centro de Atención Integral a la Niñez y Adolescencia (Caina).
El trámite comenzó a cobrar vigencia en octubre de 2024, a partir de cuestiones vinculadas con sus padres biológicos, y del trabajo de la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) del cual depende el mencionado organismo.
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Una historia compleja dentro de un escenario de abandono y desprotección total. Con derechos básicos de los menores que no se estaba cumpliendo, y que mereció un abordaje rápido por parte de los organismos competentes.
Por un lado, la joven en cuestión fue rescatada por la policía de una situación de agresión física y psicológica por parte de su padre y su hermanastro mayor (hijo de su papá). Ante la gravedad del hecho, desde la Justicia se contactaron con los progenitores y fueron citados para el 20 de febrero de este año.
No se presentaron en tiempo y forma y seguidamente se fijó audiencia de escucha, la que se llevó a cabo el 18 de junio y se acompañó informe del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI). Pese a esto, nunca se hicieron presente a los llamados.
Al tiempo, pudieron localizar a la madre que, entre los argumentos, manifestó que trabajan todo el día en el campo, entre otras excusas. Cuando le preguntaron su lugar de residencia, no quiso dar la dirección exacta. Además, comunicó que su pareja y el hijo no se iban a presentar por no estar interesados.
Consultada sobre la violencia familiar, dijo que no estaba al tanto de la situación. Incluso, cuando le explicaron que debía proteger a su hija de ese escenario, y dijo que esos episodios violentos ya no se estarían dando. También manifestó que no iba a hacer nada que estuviera a su alcance para que su hija regresara a su hogar.
Por otro lado, y pese al pedido de la menor de volver a vivir con ella, la señora contestó que no se iba a separar. Eso fue un punto clave para que no se diera el regreso al hogar. Detalles que encendieron las alarmas, y que también fueron aportadas a la causa.
Hoy la joven está escolarizada, cursando la secundaria, contenida por un equipo psicoterapéutico. Además, se pactaron encuentros con una hermana mayor de edad, que no vive con sus padres y trabaja, y con que siempre tuvo una relación afectuosa. Gracias a este paso, “se observó mayor estabilidad emocional y no volvió a presentar crisis de angustia”.
Se intentó que se vaya a vivir con su hermana, pero por cuestiones laborales tampoco se pudo dar. Más allá de su predisponían, la mujer en cuestión trabaja de lunes a viernes doble jornada, por lo que casi no está en su casa.
Ante todo esto, la jueza Paula Fredes firmó el pedido formal para que se inicie la búsqueda de una familia que la pueda contener y brindarle el amor y recursos que necesita. En otra etapa de su vida, y luego de todo lo vivido, el equipo que viene acompañándola marcó que ella ya está lista para este pasó.