Brutal crimen en Viedma: paso a paso, cómo se descubrió el asesinato
Este martes se produjo la formulación de cargos contra un joven de 32 años, acusado de haber asesinado con alevosía a Gerardo Romero, otro viedmense de la misma edad. La víctima fatal era buscada desde el jueves 7 y su cuerpo apareció abajo de la cama del sujeto que fue detenido, en la planta baja de un departamento en la calle Gasquet al 200, en el barrio San Martín.
Previo a la audiencia desarrollada ayer a la mañana, fuentes policiales y judiciales habían mencionado como imputado a Emanuel Alexis Olivares. Pese a esto, el magistrado aceptó el pedido de la defensa con el propósito de prohibir la divulgación de imágenes y el nombre del sospechoso.
La particularidad del caso es que el imputado se presentó espontáneamente ante la sede fiscal, con la supuesta asesoría de un abogado conocido, y dijo que Romero habría dejado su bicicleta en su propiedad y que luego se habría ido.
El vínculo entre ambos era porque el joven asesinado se dedicaba supuestamente a la venta de cocaína y habrían pactado una compra-venta vía Telegram. La fiscal Mariana Giammona, dada la peligrosidad que podría tener esta actividad ilícita, emprendió un pedido de allanamiento en forma urgente para buscar rastros.
Se dispuso la intervención de perros para buscar a Romero con vida y luego se produjo el inesperado hallazgo. La representante del Ministerio Público aclaró que en todo momento el norte de la investigación fue encontrar al joven desaparecido, no había una sospecha fundada en contra del por entonces supuesto testigo.
Cuando las autoridades judiciales procedieron a entrar a la casa, donde el propio imputado concedió el juego de llaves, se encontró contra la espada y la pared y su reacción fue autoincriminadora. Su reacción fue: "Quiero hablar con un juez".
Inmediatamente, Giammona le advirtió que podía hablar con un abogado oficial y luego concurrió el letrado Camilo Curi Antun.
Lo siguiente es lo conocido: se halló el cadáver de Romero abajo de la cama, envuelto en una cortina de baño y con un avanzado estado de descomposición, por el paso de tres días, de acuerdo a la reconstrucción a la que pudo acceder este medio
Dos vecinos, se indicó, habrían sentido un olor nauseabundo, pero nunca habrían sospechado del crimen. El cuerpo tenía un profundo corte en el cuello, 24 puñaladas y un fuerte golpe en el cráneo.
El imputado fue inmediatamente detenido y el móvil del crimen habría sido tras compartir un momento con cocaína. Se supo que Romero habría estado en el interior, ya que se sacó la campera, de acuerdo a la autopsia.
La secuencia de desaparición y muerte
La pareja de Romero, Geraldine Núñez hizo una denuncia por desaparición de paradero y dijo que se lo vio por última vez el jueves 7 de agosto, a las 21:50 horas, cuando se retiró de su domicilio en la calle 19, a bordo de una bicicleta.
Inmediatamente, se procedió a su detención y se hicieron más exámenes técnicos. En el living-comedor, se notó que estaba limpio y dio positivo al resultado de Luminol (compuesto utilizado en la química forense para detectar trazas de sangre): allí habría sido el asesinato.
Debido al estado de descomposición, familiares lograron reconocer a Romero por un tatuaje particular. La vivienda quedó clausurada. Luego, se hizo una ampliación de allanamiento y se constató que el presunto asesino había consumido drogas después de matarlo. En una tapa de una lata había restos de marihuana y en una tarjeta quedaron rastros de cocaína.
Finalmente, durante la extensa audiencia de la jornada pasada, el juez de Garantías, Carlos Dvorzak, dispuso la prisión preventiva por el término de tres meses, mientras continúa la investigación penal preparatoria.