2025-08-03

“Macramé en la Costa”, un taller de tejidos que transforma vidas

Durante el verano está en la feria de El Cóndor. El resto del año en Viedma.

Claudia Fernández puso en marcha su emprendimiento “Macramé en la Costa”, el cual cobra vida principalmente durante la temporada estival. Sin embargo, durante el resto del año, se dedica a impartir talleres de tejido, compartiendo su pasión y habilidades con las comunidades locales.

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En conversación con Hecho en Viedma de Noticiasnet, la emprendedora relató cómo nació su interés por el macramé y cómo logró desarrollar su proyecto, a pesar de enfrentar desafíos significativos debido a su hipoacusia.

Con 17 años de experiencia viviendo en el balneario El Cóndor y tras haber tenido un comercio durante 15 años, la historia de Claudia comenzó con una simple cortina de trapillo que ella misma tejió utilizando esta técnica milenaria que aprendió en la escuela primaria. La demanda por sus creaciones no tardó en llegar, y así, a lo largo de casi una década, los encargos de amigos, familiares y turistas fueron creciendo.

Al respecto, recordó que “todo empezó con una cortina de trapillo, totora le dice la gente, que tejo con esta técnica de tejido milenaria que aprendí en la escuela primaria. Son muy útiles porque evitan la entrada de molestas moscas y hasta frenan un poco el aire caliente en verano. Así fue que amigos, familia, clientes y hasta turistas pedían su cortina y algo que creí que iba a durar un par de años resultó ser mi arte por casi 10 años. Además, sume otras cosas requeridas como portamacetas y alfombras”.

Tras la pandemia, Claudia comentó que se vio obligada a buscar nuevas maneras de generar ingresos y encontró la oportunidad de participar en el Paseo de Artesanos del balneario El Cóndor, durante el verano. No obstante, con tan solo 40 días de trabajo al año, sabía que necesitaba diversificar aún más sus actividades. Aunque intentó asistir a ferias en Viedma, se enfrentó a problemas de transporte público, lo que la llevó a utilizar taxis, pero era muy costoso el servicio.

Giro positivo

Claudia compartió su experiencia personal respecto a su discapacidad auditiva, la cual comenzó a afectar su vida a los 20 años.  Al respecto, señaló que "el entorno laboral es complicado para todos, pero para quienes enfrentamos una discapacidad, las posibilidades se reducen aún más", explicó. Sin embargo, su historia dio un giro positivo cuando le ofrecieron enseñar macramé en un taller de actividades artesanales en el barrio Las Flores. “A pesar de mis miedos, el apoyo de quienes me rodeaban me impulsó a aceptar”, comentó la emprendedora.

Desde 2022, Claudia viene enseñando estas técnicas, asegurándose de crear un ambiente inclusivo en sus clases. Ella comienza cada taller informando a sus alumnas sobre su hipoacusia, estableciendo así un espacio comunicativo comprensivo. “Es importante que todos comprendan que no hay que temer a las diferencias, sino aprender a convivir con ellas”, afirmó.

En cuanto a su propuesta de talleres, Claudia explicó que estos están destinados a todos los interesados, sin importar su motivo para aprender. Desde principiantes hasta aquellos con experiencia, todos encuentran un lugar en su aula. Ella ofrece diferentes horarios para facilitar la asistencia, y en el taller también se pueden realizar proyectos específicos como alfombras o lámparas.

En tal sentido, señaló que “para tomar las clases los interesados solo deben acercarse a Saavedra 213 e inscribirse allí.  El macramé es terapéutico, como cualquier actividad artesanal, solo deben pasar el aprendizaje inicial, que no les va a mentir ninguna de mis alumnas al principio parece imposible, pero al mes están encantadas con lo que están haciendo”.

Con respecto a su producción, los interesados pueden visitar su taller durante las horas de clase o contactarla directamente a través de su WhatsApp para realizar pedidos personalizados. En franca charla con este medio, Claudia compartió su deseo de ver revivir las manualidades en las escuelas, para que más personas tengan la oportunidad de descubrir su pasión por el arte y la creatividad.

Al respecto, señaló que "estaría bueno que vuelvan las artes manuales en  todas a las escuelas y que no se obligue a nadie a realizar algo que no le guste. La variedad de actividades permitirá que cada uno encuentre lo que le apasione y lo lleve por siempre en sus saberes".

Anécdota 

En otro orden de cosas, al pedirle un detalle o anécdota de estos años de trabajo con su emprendimiento, comentó que “para enseñar sentí que tenía que aprender más y busqué libros o revistas en bibliotecas e incluso en internet y lamentablemente no encontré nada. Fue en la casilla de Adrián, una librería itinerante  que se llama “El caracol”, donde encontré un viejo libro de 1972 de Normam y Lilian Rack, que me enseñó mucho más de lo que esperaba. Luego y siempre desde el mismo lugar que es un santuario de libros y revistas, aparece "La fantasía del macramé". Siempre agradecida con Adrián que es mi "alerta naranja" de textos sobre el tema. Existen revistas con proyectos en macramé pero no muchos libros que te enseñen. Con esos textos y material gráfico descargado de la web hice mi propio libro de solo 50 páginas que voy actualizando y mejorando a través de la observación”.

Para finalizar, expresó que “estaría bueno que vuelvan las artes manuales en todas a las escuelas y que no se obligue a nadie a realizar algo que no le guste, la variedad de actividades permitirá que cada uno encuentre lo que le apasione y lo lleve por siempre en sus saberes”.

La historia de Claudia Fernández es una inspiradora muestra de cómo la perseverancia y la pasión pueden superar barreras, invitando a todos, independientemente de sus capacidades, a explorar su creatividad en el fascinante mundo del macramé.

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