La crisis también se amasa: en Viedma, una panadería refleja el impacto económico en la vida cotidiana
La caída del consumo y el encarecimiento de los insumos fueron marcados como datos responsables de la creciente demanda social.
En diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz), Andrés Alvarenga, uno de los responsables de una panadería ubicada en el centro de Viedma, relató cómo la actual situación económica afecta no solo al rubro panadero, sino también al consumo cotidiano y a la vida social de muchas personas.
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Alvarenga explicó que luego del receso por vacaciones, retomar la actividad fue más difícil de lo esperado. “Cerramos por vacaciones, pero fue complicado volver. Más allá de eso, bien. Hay que mantener la templanza”, expresó.
Según contó, cada receso implica una caída en las ventas que este año se agudizó por el contexto nacional. “Durante las vacaciones baja el consumo, es cierto, pero lo que viene es complicado. No es solamente por las vacaciones, sino también por la situación económica que estamos viviendo en el país”, aseguró.
Uno de los factores que más condiciona al rubro es el aumento constante de los insumos. “Cuando suben los precios de la harina o de la materia prima, no siempre podemos trasladar ese aumento a nuestros productos. Yo no puedo cargar ese valor agregado al precio final”, explicó.
La panadería lleva un año y dos meses funcionando en esa ubicación. En ese lapso, comparan los niveles de consumo desde enero hasta la actualidad con preocupación. “Hay noticias de aumentos, pero todavía no lo vemos reflejado directamente en las ventas”, señaló.
A esa dinámica se suma la pérdida de poder adquisitivo. “La gente sigue cobrando lo mismo que el año pasado, o con un 1 o 2% más. Pero el año pasado con ese salario se podían comprar medialunas. Hoy, con el mismo ingreso, ya no se puede”, detalló.
Desde su experiencia como comerciante en Viedma, Alvarenga sostuvo que “si no suben los sueldos en la administración pública, no se genera movimiento en el sector privado”.
El cambio en los hábitos de consumo también se ve en el mostrador.
Además de la caída en las ventas, el panadero se refirió a la realidad social que se vive a diario en el local. Al respecto, dijo que “duele ver la realidad de las personas. A veces vienen personas con 2.000 pesos y te dicen: ‘A ver cuánto me alcanza’”, relató.
En cuanto a la seguridad, mencionó que no han sufrido hechos graves, aunque el tema genera preocupación.