Alerta vial: Gatti denunció el abandono de rutas nacionales en Río Negro
El ministro de Trabajo, Gobierno y Turismo de la provincia de Río Negro, Fabián Gatti, dialogó con Radio Noticias (105.5 MHz) y abordó la crítica situación de las rutas nacionales en el territorio rionegrino, haciendo hincapié en la falta de respuestas por parte de Vialidad Nacional.
En este sentido, Gatti subrayó que el tema de los caminos fue planteado reiteradamente, no solo en el contexto actual, sino a lo largo de los últimos años, especialmente en relación a la Ruta 22.
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El ministro indicó que “hace rato venimos planteando el tema de ruta” y expresó su preocupación por la escasa atención a los reclamos realizados. Gatti criticó la mirada negativa del gobierno nacional hacia la obra pública, enfatizando que “tiene derecho a decidir cómo llevarla adelante”, pero cuestionó la preferencia por un modelo de obra privada que, según su perspectiva, no demostró resultados satisfactorios en comparación con otros modelos, como el chileno.
Gatti también señaló la importancia de las rutas 22 y 151 para la economía de Río Negro, ya que alimentan sectores productivos clave como la fruticultura y el desarrollo de Vaca Muerta. Al no contar con trenes que faciliten el transporte, el ministro se preguntó sobre la viabilidad de estas nuevas apuestas productivas y la necesidad de mejorar la conectividad aérea, en particular para la capital provincial, lo que beneficiaría tanto al turismo como a la producción.
Al respecto, sostuvo que "fuimos la primera provincia que apoyo el RIGI para poner en marcha los gasoductos en el golfo y el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), pero no tenemos conectividad área en la capital provincial. Entonces seguiremos trabajando para generar la conectividad aérea que será vital para la costa atlántica, no solo para el turismo, sino para la producción".
En cuanto al cierre de Vialidad Nacional, Gatti cuestionó la falta de un plan alternativo, señalando que resulta contradictorio gastar entre 300 y 400 mil dólares por kilómetro en la reparación de rutas deterioradas y hasta 700 mil dólares en la construcción desde cero. Afirmó que "lo que hacemos es ahorrar dinero", advirtiendo sobre los riesgos de dejar las rutas en estado de abandono, lo que podría desencadenar tragedias viales similares a la del Cromañón.
Finalmente, el ministro resaltó la necesidad de considerar el impacto humano de estas decisiones en un país con un 55% de pobreza, haciendo hincapié en que "las decisiones deben ir en sentido de no generar más impacto social y humano". Sin embargo, lamentó la falta de un plan B que contemple estas cuestiones esenciales.
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