2025-06-26

Del abandono a los abrazos: la Justicia le otorgó la guarda de su nieto a una abuela de Viedma

Pasó por todo: maltratos, exclusión, golpes y calle. Pero encontró refugio en la casa de su abuela. Un fallo judicial confirmó lo que el joven ya había elegido con el corazón. Enterate por qué la jueza resolvió que ese era el mejor lugar para él.

La historia de un adolescente de 17 años, atravesó este martes un capítulo fundamental en su vida. El Juzgado de Familia de Viedma resolvió otorgar la guarda judicial por un año a su abuela materna, quien desde hace tiempo se hizo cargo de él tras una dolorosa etapa de violencia, abandono y desamparo.

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Según se desprende del fallo, el joven vivió durante años con su madre en Bahía Blanca, pero el entorno familiar se volvió insostenible. Maltratos físicos y emocionales, control excesivo, imposiciones religiosas y hasta su exclusión del hogar motivaron que buscara ayuda en la única persona que jamás le soltó la mano: su abuela.

Una medida excepcional, pero necesaria

La decisión judicial fue tomada en el marco del artículo 657 del Código Civil y Comercial, que habilita de forma excepcional la guarda por parte de un familiar cuando el entorno de origen resulta perjudicial para el niño o adolescente. En este caso, la jueza valoró no solo los testimonios y documentos presentados, sino también los informes psicológicos y sociales que respaldaron la petición.

En la audiencia de escucha, A.F.M. fue claro y contundente: no quería volver con su madre, con quien aseguró haber vivido una situación de violencia prolongada. Al contrario, manifestó sentirse protegido, motivado y contenido en el hogar de su abuela, a quien llama indistintamente "abuela" o "mamá".

La mujer, de 57 años, se hizo cargo de sus nietos desde pequeños, incluso mientras enfrentaba sus propios desafíos personales. Hoy, con esfuerzo y trabajo informal, logra mantener su hogar, acompañar a su nieto en sus estudios secundarios nocturnos y apoyarlo en sus nuevos proyectos, como aprender barbería y entrenar fútbol con aspiraciones profesionales.

Un fallo que escucha, respeta y repara

La jueza subrayó que la resolución se dictó con perspectiva de derechos y respeto por el interés superior del adolescente, principio rector en toda decisión judicial que involucre a menores. “No se trata de ponderar los intereses de los adultos, sino de proteger el ámbito donde el joven pueda crecer con dignidad y libertad”, señala la sentencia.

La madre, notificada debidamente, nunca se presentó en el proceso ni ejerció su derecho de defensa, lo que fue interpretado como un desinterés por la situación de su hijo.

La Defensora de Menores e Incapaces, que acompañó el proceso, avaló el pedido y consideró que “la abuela ha sido quien ejerció realmente los cuidados diarios”, y pidió además que se asegure acceso a un espacio terapéutico para el joven, para procesar los traumas vividos.

Lo que viene: derechos, asistencia y autonomía

La guarda tiene un plazo de un año, aunque no podrá renovarse por razones obvias: cumplirá 18. No obstante, la Justicia dejó abierta la posibilidad de que su abuela gestione medidas judiciales complementarias para asegurar su bienestar económico, como exigir a la madre el cumplimiento de deberes alimentarios.

También se ordenó que se vincule la cuenta judicial existente con las asignaciones familiares que le corresponden al joven, para garantizar que esos recursos lleguen a quien realmente lo cuida.

Este fallo no solo reconoce un vínculo familiar que ya existe y funciona, sino que repara una historia de abandono con una decisión cargada de humanidad. En palabras del propio involucrado recogidas en audiencia dijo: "Con mi abuela aprendí a soñar de nuevo". 

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