Absolvieron al único acusado por el violento robo rural en General Conesa
Este jueves 12 de junio, pasadas las nueve, el tribunal integrado por los jueces Daniela Zágari, Ignacio Gandolfi y Marcelo Álvarez dio a conocer el veredicto en uno de los juicios más complejos de los últimos meses en Viedma: el caso de Flavio Evangelista Herrera Sáez, acusado de un brutal asalto a un productor rural en 2023 en General Conesa.
“Este tribunal, ha analizado y estimado que la acusación no ha demostrado la responsabilidad enrostrada a Herrera Sáez. La prueba, consistente básicamente en declaraciones de testigos que comparecieron al debate, no ha logrado provocar en este tribunal la convicción necesaria, más allá de toda duda razonable, para llegar a la conclusión de que el acusado haya sido el autor del hecho que se demuestra. Es por esa razón que, habiéndose oído a las partes, en un todo de acuerdo a las reglas de la sana crítica racional, se concluyó por la no culpabilidad del imputado en los términos que fueran señalados”, indicó Zágari.
Acto seguido, anunció la decisión unánime del tribunal: declarar no culpable a Flavio Evangelista Herrera Sáez y absolverlo por el beneficio de la duda, en relación al delito de robo agravado por el uso de armas, lesiones y en despoblado.
La acusación, impulsada por la fiscal Maricel Viotti, señalaba a Herrera como uno de los autores del ataque ocurrido el 8 de julio de 2023 en el campo “La Costa”, a 45 km de General Conesa. Aquella noche, la víctima fue sorprendida por al menos dos personas que lo torturaron con cuchillos y una picana eléctrica para robarle alrededor de un millón de pesos. El relato del damnificado, junto a pruebas como huellas, precintos, rastros odorológicos y una identificación por la voz, fueron los pilares de la fiscalía. Pero no alcanzaron.
La defensa, encabezada por el abogado Miguel Ángel Flores, sostuvo que esa noche su cliente participaba de una vigilia evangélica en Beltrán, acompañado por decenas de fieles. Durante el juicio, el abogado reveló que había aceptado el caso porque conocía a Herrera desde hace años. Hoy, tras el veredicto, sostuvo: “Nos vamos bien. Creemos que es un fallo justo, adecuado a derecho. En lo personal, sé de su inocencia. Para mí era una obligación moral estar junto a él”.
Herrera, visiblemente conmovido, se expresó con brevedad y contundencia: “Se hizo justicia. Agradezco a Dios y a mi abogado, porque él me sacó de esto”. Consultado por cómo vivió los días de juicio, reconoció que fueron “bastante duros”, pero que tanto él como su familia “sabían que no habían hecho nada” y que confiaron siempre en Dios.
La sentencia definitiva se conocerá en los próximos días, pero la decisión ya está tomada: para la Justicia, no hay pruebas suficientes para condenar.
La expectativa era máxima en el inicio. A las 9:00 ingresó la prensa y, un minuto más tarde, la jueza Zágari salió brevemente de la sala: el detector de metales que debía revisar al acusado antes de su ingreso todavía no había llegado. El equipo llegó a las 9:02. El gesto, interpretado por muchos como una señal de que se vendría una condena, sumó tensión al ambiente. Pero minutos después, la historia tomaría otro rumbo. A las 9:10 comenzó la lectura del fallo.