Es de Moldavia, se enamoró del país por la música y pasó por Viedma: "El tango es el lugar donde realmente puedo ser yo"
Moldavia es un país absolutamente desconocido para los argentinos, incluso para quienes se aprenden las banderas de las naciones por el Mundial de Fútbol, ya que nunca jugó uno. Se encuentra entre Rumania y Ucrania, este último más común para nosotros por el conflicto bélico con Rusia.
En este pequeño territorio de Europa oriental, con apenas 3 millones de habitantes, nació Anuska Goreva, una trotamundos por el amor al tango, que justamente vino a Viedma por esta danza.
La bailarina, que vivió durante mucho tiempo en España, fue protagonista del último Mate Milonguero de este sábado, en el Centro Cultural II de Viedma, y en el Salón Cultural de Conesa (junto a su pareja de tango Daniel Donoso). Y, previamente, nos contó su historia de vida.
En este sentido, indicó: "Soy moldava, estuve allí hasta los 15, después me fui a estudiar a Rumania y luego me fui a trabajar a España. Llevaba diez años en España, antes de venir a Argentina. Allí conocí a un australiano que bailaba tango y empecé a bailar. Estuve en Valencia, después nos mudamos a Málaga donde estuve ocho años e hice mi especialidad de medicina familiar y urgencias, porque yo soy médica. Trabajé en el sistema público de salud de España y empecé a bailar tango con un profesor. Hice un poco de baila de salón, salsa, bachata y una mezcla de todo, pero el problema de los bailes de salón es que tienen mucha competencia, y cuando conocí el tango me encantó por la parte social".
"La música es hermosa, para mí es como escuchar Beethoven, tiene una complejidad musical y unas finezas que yo no la encuentro en ningún otro baile. En España el tango no está tan desarrollado, el flamenco y la zumba es lo que más les divierte. Fui viajando por otros países, lo bueno de Europa es que en una hora podes estar en París, en otra en Berlín y en otra en Lisboa, y fui a un festival de tango que dura tres o cuatro días y se baila tango las 24 horas del día", indicó.
Sobre su paso a este país, mencionó: "Me vine a Argentina porque es la madre del tango, en 2018 me vine para dos meses y estuve bailando durante un año, me enamoré de una forma en la que no pude salir. Mi idea era viajar por el mundo y me quedé atrapada en Buenos Aires durante nueve meses, fue un viaje psicodélico. España es un país más desarrollado y en Argentina me sentí más conectada con mi país Moldavia, donde la gente se conecta mucho más por la pobreza, se junta en casa y acá se hacen asados. En España eso no pasa".
"Yo conecto mucho con el tango por la parte nostálgica, vivo esta sensación de estar fuera de mi país, desconectada con mis seres queridos y eso lo siento en la música. La sensación musical y corporal acá es otra, porque la gente vive las letras. Los europeos viven la música de una forma más superficial, es como escuchar una canción en inglés donde te llega la música y no te llega el contenido real. Acá hay otro nivel de conexión, se vive y se baila la letra, se conecta emocionalmente. Compartir un viaje musical con alguien es la experiencia más hermosa que se puede vivir", señaló.
Anuska se maravilla porque entre pasos "uno se puede conectar con una persona totalmente desconocida, en una apertura de 12 minutos. Mi abuela es de Rusia, entonces yo viajaba tres días en tren para visitarla y yo lo comparo con esto de estar tres días con gente totalmente desconocida, compartir partes de ti o experiencias hermosas en esos tres días y sabes que después no la vas a ver nunca más".
"Hay tandas de tango donde viene una persona de otra parte del mundo, conectas con ella durante 12 minutos y después no la ves nunca más. Cada persona te transmite su experiencia en la vida, porque bailas como eres y con todas las experiencias que tienes", precisó.
En cuanto a su visita por Viedma, dijo: "La primera vez estuve en 2019, conocí La Lobería y lugares muy lindos de acá. En cuanto al tango, son más sentidos, más conectados con la tierra y con una tranquilidad que te transmite las ciudades más pequeñas. En ciudades grandes la gente está muy agitada, es muy caótico. Eso se nota en los porteños cuando bailan, en la exigencia y en los egos. Acá la gente tiene la posibilidad de respirar, de sentir, de tomar un mate desde otra forma y eso también se nota en el baile".
Consultada sobre qué es el tango, fue contundente: "El tango es el lugar donde realmente puedo ser yo, de una forma libre y natural, donde puedo conectar a todas las partes de mi ser, como la nostalgia, la sensibilidad, la potencia, la fuerza. Yo soy médica y no puedo ser de todo en mi profesión, con mis pacientes soy de una forma, con mis amigos soy de otra forma y en el baile no necesitas palabras. La energía no miente, en el tango no se puede mentir y eres quien eres. Te encuentras en un lugar de apertura y de sensibilidad y sientes exactamente lo que le pasa al otro, sientes si está incómodo, si está enfadado, si está alegre, si está triste o si tiene miedo, lo sientes todo".
"El tango también es terapia, tienes el cuerpo pegado a la otra persona y en esos 12 minutos te das cuenta si te gusta cómo te trata, si hay tensión o no, es un reconocimiento propio contigo mismo en lo físico y en lo emocional", añadió y completó: "Hay tango terapia hecho para personas con Parkinson y otras enfermedades físicas o mentales, porque te permite conectarte con la música y desconectarte con el mambo mental".
Finalmente, destacó la modernidad del tango: "Viene con el desarrollo social, con la emancipación de la mujer y hay más herramientas físicos y biomecánicos. Se enriqueció el tango. Antes se vivía en una parte social muy machista, así que el baile empezó muy machista, en el sentido de que el hombre llevaba a la mujer y ella seguía de forma pasiva. El tango ahora es más dinámico, hay una escucha activa entre los dos roles, hay una interacción y un diálogo corporal, hay preguntas y respuestas a esa propuesta. Ahora se baila con propuestas y no por imposición donde el hombre lleva y la mujer lo sigue".