Un legado familiar que dio lugar en Viedma a la pasión por los dulces artesanales
En el corazón del Valle Inferior del río Negro, Andrea Benedicti se convirtió con los años en la cara visible de Doña Bris, un destacado emprendimiento familiar dedicado a la elaboración de dulces artesanales, completamente naturales y sin conservantes.
En conversación con Hecho en Viedma de NoticiasNet, Andrea compartió la historia de este proyecto que comenzó en 1991, gracias a sus padres, Bristela y Héctor, quienes decidieron darle un valor agregado a la abundancia de frutales que había en su chacra, creando deliciosos dulces y alfajores.
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“Mi madre, que era conocida como 'Doña Bris', tenía una gran pasión por la repostería. Ellos comenzaron a experimentar con diferentes recetas de alfajores, mientras seguían elaborando dulces. La idea surgió de la necesidad de impulsar el turismo en la región”, comentó Andrea.
En este orden, añadió que “el nombre del emprendimiento es por mi mamá, que se llamaba Bristela, de ahí surge, porque todo el mundo le decía 'Doña Bris'. Mi papá Héctor, más conocido como “Pepe” fue su gran compañero y juntos iniciaron el emprendimiento”.
Según comentó, a medida de que el emprendimiento seguía escalando posiciones en el mercado local tuvieron que formalizarlo y establecer una fábrica lo que permitió a la familia expandir su oferta.
Tras el fallecimiento de su madre en 2014, Andrea asumió la responsabilidad completa del negocio, manteniendo las recetas tradicionales que su madre le había transmitido. “He seguido trabajando con las mismas recetas, y en estos años hemos incorporado nuevos productos, como salsa de tomate, que ha tenido muy buena aceptación”, aseguró.
De esta manera, el emprendimiento ofrece una amplia variedad de dulces, desde duraznos y peras hasta higos y cerezas, así como alfajores clásicos de dulce de leche y chocolate. Al respecto, señaló que "este año hemos decidido retomar la producción de alfajores de nuez, que eran muy apreciados por nuestra clientela”, destacó Andrea al tiempo que añadió que "también tenemos dulce de membrillo en pasta, para comer con queso o como le guste al cliente".
En cuanto a la comercialización, señaló que "se realiza a través de comercios regionales en Viedma y El Cóndor, pero también nos adaptamos a las nuevas circunstancias, ofreciendo un servicio de entrega a domicilio, eso fue especialmente durante la pandemia. Llevamos un pedido grande a clientes fijos una vez al mes, lo cual ha sido una excelente opción”, agregó.
El trabajo diario en la chacra cercana a Viedma lo comparte con su hijo y, en temporada alta, cuenta con la ayuda de un asistente en las instalaciones que se pueden recorrer. La fábrica, donde hay dedicación y carino por esa gama de productos, forma parte de una estructura productiva en la que estando en vida sus padres, los visitantes podían recorrer toda la chacra donde sobresalen los nogales.