Aldo Rousiot y sus hornos de barro que revolucionan la cocina en Viedma
Con más de 15 años dedicados a la construcción de hornos de barro, Aldo Rousiot se prepara para poner en marcha su emprendimiento en este 2025, justo cuando espera recibir su jubilación. En conversación con Hecho en Viedma de NoticiasNet, Aldo compartió los inicios de su pasión por este arte y cómo fue evolucionando hasta convertirse en un negocio.
Leé también: Jóvenes emprendedores lanzaron un chimichurri que conquista a la comunidad
“Todo comenzó como una iniciativa personal”, explicó Rousiot. “Hice mi primer horno para aprender, después un amigo me pidió uno, luego un primo, y así sucesivamente. A través del boca a boca me di cuenta de que había una demanda no cubierta en Viedma”. Lo que empezó como un hobby se transformó gradualmente en un emprendimiento con un enfoque claro en la construcción de hornos de barro.
Rousiot asegura que su experiencia le otorgó las habilidades necesarias para crear hornos eficientes y duraderos. “He estado haciendo hornos de barro durante 15 años y he adquirido un buen conocimiento en el proceso. Mi intención es dedicarme plenamente a esto que me apasiona una vez que me jubile, ya que no solo hago hornos, también construyo amistades. Cada vez que termino de hacer un horno, luego los clientes me invitan para degutar lo que cocina, la verdad que eso es muy lindo”.
En cuanto a la técnica de construcción, Aldo hace hincapié en la calidad de los materiales que utiliza: “Solo trabajo con adobe. Si bien hay personas que optan por ladrillos comunes, en mi caso prefiero el adobe porque es compacto y no permite la salida de calor, a diferencia del ladrillo que absorbe agua”.
Al preguntarle por los materiales con los que construye los hornos, comentó que "tengo una persona que me hace los ladrillos de barro y lo mismo pasa con las puertas, tengo un amigo que se encarga de confeccionarlas. En el trabajo, más allá de los ladrillos de adobe y la puerta hay un conocimiento para realizar un buen horno de barro, con una buena bóveda”.
El experto constructor destaca que puede realizar un horno en un día gracias a su experiencia en la creación de la bóveda, que considera la parte más compleja del proceso. “Mis hornos son redondos y bajos. Incorpora vidrio molido y sal gruesa en la base; la sal ayuda a absorber la humedad y el vidrio actúa como refractario, prolongando la retención de calor”.
Aldo también comparte algunos consejos sobre el uso del horno: “Calentar un horno lleva entre 30 y 40 minutos, dependiendo de lo que se cocine. Trabajo a temperaturas entre 500 y 600 grados. Al cocinar carnes y verduras, el vapor puede bajar la temperatura a unos 300 grados, lo que podría no ser suficiente para una cocción adecuada. Sin embargo, para hacer pan o tortas funciona bien”.
Señaló finalmente que "a las personas que me contraten les digo que no se requiere pago hasta que termine el horno, todos los materiales están incluidos en el presupuesto”. Con su notable trayectoria y un claro compromiso con la calidad, Aldo Rousiot está listo para hacer de su pasión un negocio exitoso en Viedma.