La actividad física, clave para una vejez saludable y activa
La actividad física es fundamental para mantener una vida saludable y activa en la tercera edad. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la actividad física regular ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y las cardiopatías en adultos mayores.
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La actividad física tiene un impacto significativo en la salud física de los adultos mayores. Mejora la salud cardiovascular, controla el peso corporal, aumenta la fuerza muscular y la resistencia, y previene enfermedades crónicas como la osteoporosis y la diabetes tipo 2.
Además de los beneficios físicos, la actividad física también tiene un impacto positivo en la salud mental y social de los adultos mayores. Reduce el riesgo de depresión y ansiedad, favorece la liberación de endorfinas, que promueven el bienestar emocional, y estimula la interacción social.
Para incorporar la actividad física en la rutina, la OPS recomienda realizar ejercicios aeróbicos, fortalecimiento muscular, actividades de equilibrio y flexibilidad, y adaptar las actividades a las condiciones individuales. Es importante consultar con un médico o fisioterapeuta para ajustar la intensidad según la capacidad física y las enfermedades preexistentes.