Andrea Torres: de piloto de avión a maestra chocolatera en Viedma
¿Quién dice que los sueños no pueden transformarse? En la vida de Andrea Torres, un giro inesperado la llevó desde las alturas del cielo hasta el dulce mundo del chocolate. Su historia es un testimonio inspirador de cómo se pueden redirigir las pasiones y encontrar nuevas oportunidades en los momentos de un cambio de rumbo al haber adoptado la decisión y desafío de emprender.
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Tiempo atrás la fascinación de volar le permitió cumplir con el curso de piloto en el aeroclub de Carmen de Patagones, sin embargo prosiguió su actividad como controladora aérea en Ezeiza y luego estuvo a cargo de una escuela de pilotos en Morón, provincia de Buenos Aires.
Antes de la pandemia del coronavirus, decidió volver con su esposo -también aviador- a Viedma, pero antes del encierro y para evitar comerse los ahorros familiares, arrancó con el proyecto tomando en cuenta que tiene asesoramiento desde Bariloche donde está su hermano.
No fue una decisión tomada a la ligera. "Mis primos en Bariloche -apunta ante NoticiasNet- son todos chocolateros. Además me pasaba las tardes estudiando y también seguí algunos videos como para aprender el arte de hacer chocolate, transformando el cacao".
Agrega que "mi hermano me tira ideas, hago rellenas de dulces de leche, con cognac, con nueces, y la de uvas al rhum me pasó la receta un productor de Viedma" aclarando que "produzco como para consumir en una semana ya que no utilizo conservantes, y siempre se vende" a través de la red social "La chocolatería Viedma".
No sólo se concentró en lo dulce. A través de ese facebook logra captar clientela de fuera de la ciudad. Cuenta con unos 4.000 seguidores. Destaca que la idea de imponer esa marca comercial está vinculada con que "es un nombre fácil de recordar", y "ahí tuve un acierto" con esta cuestión de marketing.
Finalmente, reveló algunos secretos que rodean al emprendimiento. Elije uno o dos días para elaborar, pues admitió que "ya le agarré la mano y en una hora puedo elaborar hasta 70 tabletas, luego las dejo estacionar un día y despues las empaqueto".
En estos días, más allá del calor está concentrada en producir bombones de cara al 14 de febrero, el "Día de los enamorados", pero no está sola. Las presentaciones de sus productos suma aportes de otros emprendedores. "Cuando veo que alguien produce llaveros o vende tazas, armo un combo con la oferta, y de paso, me sirve a mí y a ellos", concluyó.